LA REALIDAD: Miles de personas yendo de un lado a otro, desesperadas buscando dónde internar a sus enfermos, afectados por la pandemia por Covid-19, con hospitales a reventar, con falta de insumos y equipos de protección para el personal; gente que terminaba buscando un tanque de oxígeno para que sus pacientes siguieran respirando y que conseguía a precios de oro.

Mientras tanto, en Palacio Nacional, el presidente recibía impávido el elogio de su arrastrado ayudante, que decía que “el presidente es una fuerza moral y no una fuerza de contagio.”

LA FANTASÍA: En “Pueblo (el último libro de un personaje que tardó14 años en terminar mediocremente la licenciatura y que ha publicado más librosde los que ha leído), Andrés Manuel López Obrador dice con todo cinismo (con las protestas por la crisis del sector salud como fondo):

“Enfrentamos la pandemia con profesionalismo, entrega, responsabilidad y humanismo para salvar vidas sin escatimar presupuesto… Se brindaron camas de hospitalización a todos los enfermos”.