EL CEU, LA SIMULACIÓN Y LOS PRIVILEGIOS
En estos días, la Dra. Sheinbaum anda celebrando el movimiento estudiantil de 1987 encabezado por el CEU. La presidente lo presenta como una epopeya por los derechos de los estudiantes, pero en realidad fue un movimiento profundamente conservador.
También en estos días, en la Conferencia Mañanera, un jilguero (así se les llamaba a los aduladores del presidente durante el priismo clásico) encumbró a la Dra. Sheinbaum a máxima activista de aquel movimiento. Hasta donde se sabe y se veía, los dirigentes fueron Ordorika, Imaz (su esposo de entonces) y Santos. El mentado jilguero dijo que “el capitalismo salvaje se ensañó de manera fundamental en contra de la educación transformando un derecho humano fundamental en una mera mercancía”.

Suena bonito, pero el único propósito y logro real del CEU fue impedir que subieran las colegiaturas. Defendía, así, los privilegios de los ya de por sí privilegiados. Revise usted la información disponible y encontrará que más del 90% de los estudiantes de la UNAM proviene de la clase media alta y solamente el 5% proviene de familias pobres.

Cuando el gobierno le quitó tres ceros al peso (un chicle Motita, que antes tenía un precio de mil pesos pasó a costar un peso), los 200 pesos de la colegiatura se convirtieron en 20 centavos. Ahora, la UNAM prefiere no cobrar los 20 centavos de colegiatura porque para cobrarlos tendría que gastar unos 10 pesos.
Es muy común en México que una medida de política pública se venda como apoyo a los más necesitados, pero que termine sirviendo a los más privilegiados… La simulación, pues, como enseña nacional.