Ahora que Vícam tierne un nuevo comisario, un hombre joven, entusiasta y bienintencionado, una persona que es miembro de la tribu yaqui, lo que quiere decir que conoce muy bien los problemas del pueblo, sería bueno ponerle atención a los múltiples signos del deterioro.

Ya Ricardo Altamirano se desvive gestionando que los servicios públicos mejoren (agua, luz y drenaje), Alfonso Riesgo emprende actividades de limpieza (el casino y el auditorio) y se están planeando algunas actividades culturales. También sería conveniente poner atención en el deterioro de las calles y en los montones de basura que se acumulan en los callejones como signo de la falta de un sistema organizado de recolección. Sabemos que las tareas son muchas, pero sería prudente empezar por priorizar las necesidades.

Uno puede ver que las calles, antes anchas y espaciosas, se han vuelto callejones estrechos, llenos de hoyos, de basura y de objetos que la gente tira en la vía pública sin más.