El delito de votar en contra

Si los órganos colegiados solamente pudieran votar de un solo modo, ¿entonces para qué serían colegiados? Bastaría con un administrador que decida, como Bartlett en la Comisión Federal Electoral de 1988 que tumbó el sistema y eligió a Salinas de Gortari en contra de Cuauthémoc Cárdenas.
Pero resulta que, en 2021, tres consejeros del INE, Claudia Zavala, Jaime Rivera y Dania Ravel, fueron sometidos a proceso por una queja presentada por el muy ostentoso diputado morenista Sergio Gutiérrez Luna (esposo de quien hoy es conocida como la Dato Protegido) porque votaron por posponer la revocación de mandato de López Obrador (farsa inventada en el anterior sexenio para controlar a sus huestes ya las huestes contrarias).
Ahora, la jueza federal en retiro, Martha Magaña, acaba de ser denunciada ante el órgano interno de control del poder judicial por haber ordenado, en 2024, detener la reforma al Poder Judicial por inconstitucional. De todas maneras, como usted sabe, la mayoría de la 4T hizo caso omiso y aprobó la reforma incurriendo en un nuevo delito, que también los tiene sin cuidado.
Como la rana cocinada a fuego lento, a los mexicanos les están recetando las medidas autoritarias despacito, al ritmo del reparto de dádivas (que crece al paso del endeudamiento público).
No se sorprenda si de pronto aprueban una ley donde se establezca que es un delito que diputados y senadores voten en contra de las leyes que quiere la presidencia de la república, hoy en proceso de supremacía presidencial, como en el viejo priismo.