La burla, el insulto y el sarcasmo

El gobierno (cualquier gobierno) es esencialmente cínico y mentiroso. Se puede estar hundiendo el barco a los ojos de todos y ellos, impertérritos, aseguran que está navegando maravillosamente bien.
“Aquí no se censura a nadie” –ha dicho la Dra. Sheinbaum. Quitando los casos del que se le hincó al Noroñas en el Senado, de la señora que tuvo que pedir perdón 30 días seguidos a la Dato Protegido (de verdad no recuerdo ni cómo se llama), del periodista obligado a decir lo que quiere la Negra Sansores allá en Campeche y de algunos casos más (y sin considerar el asesinato de decenas de periodistas), lo que dice la presidente es más o menos cierto... Tan cierto como cuando el narco del pueblo dice que allí no se mata a nadie mientras aceita su poderoso arsenal.
La señora presidente dice eso mientras su congreso aprueba mansamente todas las leyes que ella manda para acrecentar la muy priista supremacía presidencial.
Ahora quieren eliminar la parodia.Quieren acabar con la burla, el insulto y el sarcasmo... las únicas defensas que, desde tiempos inmemoriales y a nivel mundial, ha tenido el pueblo para defenderse de los poderosos y, para colmo del cinismo, López Obrador y sus fieles seguidores usan y han usado profusamente.
Ahora quieren acabar con la tradición genialmente representada por Don Simplicio, El Calavera, El Ahuizote, El Machete, La Presencia de Vícam y el Vícam Switch (periódicos que han sido azote de los poderosos desde la Colonia hasta nuestros días), y de José Guadalupe Posada (con sus grabados), Abel Quezada y Eduardo del Río Rius (con sus caricaturas y el Palillo (con sus parodias de carpa)...