Violencia doméstica y poder
Acaba de morir el periodista Oscar Mario Beteta. Hace años leí la noticia de que la entonces esposa del periodista lo había denunciado por violencia doméstica. Como a los corruptos, que son cubiertos y protegidos por sus compinches políticos, también los periodistas protegen a los suyos. La noticia fue relegada a nota secundaria y pronto desapareció de los medios. La denuncia quedó en nada. Hoy, que acaba de morir, Gabriela Alcalá, que fue la esposa denunciante, publicó este texto estremecedor. Dice:
“Hace dos días murió el hombre que se dedicó a hacer infelices a muchas mujeres, yo, entre ellas...
“A mí, en particular, me enseñó tantas cosas... Por ejemplo, los horrores del matrimonio... En ese momento yo era su tercera esposa, pero para mí, él era el primero...
“Gracias a él conocí la violencia intrafamiliar a su máxima expresión, la violencia emocional, la violencia verbal pero, sobre todo, la violencia física... Fueron varias veces las que me agredió, pero la peor fue cuando, en un lugar donde por más que gritara nadie me iba a oír ni ayudar, con todo el odio del universo me pateó e insultó hasta que se cansó... Quedé en shock y creo que nunca en toda mi vida había llorado tanto y por tantas horas como en esa ocasión… Aunque yo tenía 30 años, tenía cero experiencia para tratar a hombres tan enfermos y malditos como él... Ojalá que desde que se enteró de su enfermedad, haya sufrido tanto como me hizo sufrir a mí en su momento… Dicen que hierba mala nunca muere, pero éste por fin se murió... Así que de todo corazón, le deseo un muy buen viaje al infierno...".