No encontramos en las redes sociales este maravilloso reconocimiento al Vícam Switch y, sin pedirle permiso al autor, lo treamos aquí para disfrute de todos.

Hay pueblos que se conocen por sus calles, sus edificios o sus personajes; y hay otros que se reconocen, sobre todo, por la manera en que conservan y cuentan su propia historia. Vícam es uno de ellos.

Por eso Vícam Switch representa mucho más que un medio de comunicación local. Es heredero de una larga tradición de periodismo comunitario que comenzó con El Bacatete, impulsado en los años sesenta por don Luis Miguel Tamayo, y continuó con la entrañable Presencia de Vícam, dirigida por Cesáreo Pándura, quedurante décadas, con máquina de escribir, esténcil y mimeógrafo, registróacontecimientos, personajes, anécdotas y preocupaciones de la comunidad.

En 2007 apareció Vícam Switch, recogiendo aquella estafeta y adaptándola a nuevos tiempos. Desde entonces sus páginas han hecho algo que los grandes medios difícilmente pueden hacer: convertir en noticia la vida cotidiana de nuestra gente. Allí aparecen las historias familiares, los personajes del pueblo, nuestras costumbres, fotografías, recuerdos, problemas y ese humor tan particular que sólo quienes hemos vivido Vícam entendemos plenamente.

Y ahí está quizá su mayor importancia regional: Vícam siempre ha sido punto de encuentro. Por su ubicación en el corazón del territorio yaqui y sobre la ruta que comunica el sur con el centro de Sonora, su historia ha estado ligada a la convivencia entre comunidades, viajeros, comerciantes y familias que con los años emigraron a otras ciudades, estados e incluso países.

Hoy Vícam Switch cumple también una función que antes parecía imposible para un periódico de pueblo: reunir a los viqueños dispersos por el mundo. Quien vive en Hermosillo, Guadalajara, Mexicali, Tucson, Phoenix, California o cualquier otro lugar puede volver por unos minutos al pueblo al encontrarse con una fotografía, un apellido conocido, una historia o una noticia de Vícam.

Porque uno puede irse de Vícam, pero Vícam difícilmente se va de uno.

Por eso debemos valorar y preservar este tipo de esfuerzos. Presencia de Vícam fue memoria de una generación; Vícam Switch es memoria, presente y puente entre generaciones. Ambos demuestran que la comunicación comunitaria tambiénconstruye identidad, pertenencia y unidad.

Mientras exista un espacio donde podamos reconocernos, recordar a quienes estuvieron antes y saber de quienes siguen allá, Vícam seguirá siendo mucho más que un punto en el mapa: seguirá siendo nuestra casa común, estemos donde estemos.

Vícam Switch es, finalmente, eso: un pedacito de Vícam llegando hasta donde haya un viqueño que todavía recuerde de dónde viene.

Con profundo aprecio José Luis Ramírez Arroyo, desde Zapopan, Jalisco.