Feminicidio: el necesario radicalismo


Por Alejandro Valenzuela

Cifras conservadoras informan que en México se comenten mil feminicidios y 120 mil violaciones a mujeres al año. Es una tragedia de dimensiones catastróficas. Nuestras madres, esposas, hijas, nietas, nueras, hermanas, cuñadas y amigas están en peligro y como sociedad tenemos la obligación de defenderlas. Quizá los números han sido siempre estos, pero la diferencia ahora es que lo sabemos…

A pesar de que lo sabemos, la sociedad mexicana muestra una indiferencia escalofriante. En lugar de la incondicional solidaridad con las víctimas y la indignación a que ese crimen nos debe inducir, los pocos interesados estamos metidos en un debate estúpido y sin matices donde el interés de cada uno es mostrar que su punto de vista es mejor que el de los demás y que el de los otros es retrógrado en grado extremo.

Yo propongo medidas realmente radicales. La destrucción o daño de monumentos históricos me parece un radicalismo simulado. Cuando mucho, es un desahogo similar a un puñetazo en la pared. Propongo que mujeres y hombres solidarios (juntos, brazo con brazo) nos organicemos para bloquear de manera indefinida, el próximo 8 de marzo, las instituciones responsables de garantizar seguridad de las mujeres y de las niñas del país: establezcamos un cerco a Palacio Nacional, a las sedes de gobierno en los estados y a los municipios, a la suprema corte y las ramas del poder judicial en los estados, al Congreso de la Unión y a los congresos estatales.

Si pasado un tiempo perentorio las instituciones siguen sin cumplir con esa que es una de sus obligaciones básicas, empecemos a bloquear calles y avenidas de todas las ciudades; luego bloqueemos a las grandes empresas y que la cosa tope donde tope, que esperemos que sea en la protección y seguridad de todas las mujeres y niñas de nuestro país.

Se trata de una acción pacífica que paralice las sedes de los responsables de garantizar la seguridad. Si las mujeres y niñas no están seguras, que los gobernantes no puedan funcionar normalmente, que los empresarios no puedan producir ni vender, que los que circulan con indiferencia no puedan circular. Se necesita organización: quiénes van a bloquear, quienes van a cubrir necesidades de alimentación y agua, quienes van a recorrer las ciudades informando… Pero se tienen tres meses para organizar esta acción que es equivalente a una revolución y para que las autoridades piensen si quieren gobernar o se postularon nada más para devengar un sueldo.

No se trata de romper nada ni de golpear a nadie. Se trata de PARALIZAR AL PAÍS HASTA QUE LOS GOBERNANTES, LOS JUECES, LOS REPRESENTANTES Y LA SOCIEDAD CUMPLAN CON LA OBLIGACIÓN BÁSICA DE PROTEGER LA VIDA Y LA SEGURIDAD.