Primer Informe: La naturaleza del político vs “no somos iguales”


Por Alejandro Valenzuela

En el informe presidencial de mañana 1 de septiembre, ¿qué prevalecerá? ¿el “no somos iguales” o la naturaleza del político que, como el alacrán, no cambia independientemente de las circunstancias… o del régimen, como en este caso?

Podemos oír sobre las causas reales (no las culpas de otros) del mal desempeño económico; una autocrítica sobre el sub ejercicio presupuestal que ha sido pasado por una austeridad mal entendida que cada vez impulsa más protestas sociales; el esbozo de una estrategia real contra el crimen y la violencia, que se recrudece y desafía al estado mexicano, incluso zarandeando a los soldados; de la persistencia de la pobreza y la desigualdad a pesar de los miles de millones de pesos repartidos en subsidios que no sacarán a nadie de la pobreza, pero que palian sus aspectos más lacerantes…

O podemos oír un rosario de autoelogios, triunfos reales (que los hay) y ficticios, reparto de culpas a diestra y siniestra como método subyacente de ajustar cuentas con enemigos adversarios, neoliberales, conservadores, fifís y toda la fauna no muy numerosa, pero sí bien posicionada, que el Presidente quisiera acallar, todo con saldo a las elecciones que vienen… Podemos oír, por fin muchos “éxitos” basados en una manera indulgente de presentar las cosas.

Yo quisiera oír al Presidente López Obrador como un estadista que afronta los terribles problemas del país, problemas que están más enquistados de lo que todos imaginábamos, que le fueron heredados, es cierto, pero que justamente por eso buscó la presidencia, para empezar una real transformación que siente las bases de un país y, sobre todo, una sociedad nueva… Eso se podría lograr con un reconocimiento crudo de lo que somos y lo que tenemos, con un plan realista y sobrio sobre lo que debemos emprender y con base en la información real y dura que es, ni modo, dolorosa pero más eficaz que esa cosa etérea basada en “otros datos”.

Todos los políticos se autoelógian, está en su naturaleza, pero aquí en donde podemos ver en todo su esplendor eso de que “no somos iguales”.