Los migrantes y el odio


Alejandro Valenzuela

Hasta donde alcanzo a ver, hay dos tipos de odio: el justificado y el instintivo. El justificado se adereza contra personas que se lo merecen, como los pederastas (sobre todo los curas), los maltratadores de mujeres y niños. Yo, por ejemplo, puedo odiar con facilidad y sin remordimiento a Donald Trump y al padrote Maciel (fundador de los Legionarios de Cristo), a los explotadores y a los que destruyen el medio ambiente.

El odio instintivo es aquel que se dirige a algunas personas o grupos humanos sin más motivo que esa necesidad malsana de odiar a alguien. Este tipo de odio lo acumulan ricos y pobres (y regulares que de algún modo se hacen la fantasía de que son diferentes), inteligentes y cretinos, analfabetas y (aunque usted no lo crea) estudiados, sobre todo si sus “estudios” no le dan más que (y si acaso) para el estrecho ámbito de su especialidad. Sentido ese odio sin fundamento racional, esa gente tiene necesidad de “drenarlo” en contra de su grupo humano preferido …

Digo esto porque, en medio del desatino del gobierno mexicano y del abuso del de los Estados Unidos, veo ahora que se ha recrudecido el odio contra los migrantes. Y lo peor de todo es que siempre sacan “evidencias” para “demostrar” sus lamentables opiniones. Yo no diré que todos los migrantes son buenas personas o que son malas personas. Si lo dijera no estaría honrando los muchos esfuerzos que me ha costado la formación académica que tengo. Si esas personas conocieran los rudimentos al menos de la teoría de la probabilidad, se detendrían un instante a meditar sobre lo que van a decir y que tan mal los hace quedar. Cultos e incultos (aunque más bien en este campo tienden más a lo segundo que a lo primero) emiten opiniones que no se distinguen de las del típico red neck gringo.

Los migrantes son personas que merecen nuestra solidaridad, o por lo menos nuestra empatía, porque 1) tuvieron que abandonar el lugar donde nacieron, lo cual casi siempre es una tragedia; 2) son los pobres entre los pobres; 3) andan peregrinando por el mundo sin saber si algún día alcanzaran sus sueños, cualquiera que sea, o si dejaran la vida de ellos o de sus seres queridos en la travesía; 4) un enorme porcentaje de familias mexicanas tenemos un migrante en los Estados Unidos y, sabiendo cuál es la situación allá, no nos gustaría que cualquier pendejo los ninguneara, y 5) simplemente para honrar nuestra humanidad.