Estudiantes de la UNAM: La soberbia y la estulticia


Estudiantes de la UNAM: La soberbia y la estulticia

Una cosa es ser (o creerse) revolucionario, y otra ser un imbécil (rústico, grosero y maleducado). Porque eso son los estudiantes que fueron a la Rectoría de la UNAM a entregarle un pliego de peticiones al Rector Graue. Llegaron sin aviso y el funcionario no estaba, amenazaron con tomar la rectoría y el Rector regresó del aeropuerto a la Universidad a recibir el documento porque los manifestantes no quisieron entregárselo a nadie más. Cuando llegó, la que traía el documento no estaba, andaba en la CCH Azcapotzalco, al otro lado de la ciudad, y le espetaron mexicanísimo “ya viene en camino”. Por fin llegó y le quisieron leer el documento antes de entregárselo. Sin el más mínimo respeto, en un tono altanero que habla mucho de su bajo nivel, le dijeron que en una semana iban a ir por la respuesta, así que “para que no salga con que tiene otra reunión”. Lo del respeto no es solamente una cosa de formalismo. Los que lo estaban tratando como si fuera igual a ellos le faltaron al respecto a su edad (el hombre le lleva por lo menos 40 años a cualquiera de ellos) e ignoraron el hecho de que en la vida hay niveles y que el Rector tiene muchísimos años más de escolaridad que ellos y una distancia cognitiva que ojalá un día remontaran. En la soberbia de ser estudiantes (parte de los privilegiados de la sociedad, pues), se dan solitos un balazo en el pie pues ignoran que la academia es meritocrática o no es…