Borrar la Historia: las placas con el nombre de Gustavo Díaz Ordaz


Borrar la Historia: las placas con el nombre de Gustavo Díaz Ordaz

“La Historia me absolverá” dijo Fidel Castro en el juicio por el ataque al Cuartel Moncada. No sabemos si la Historia lo absuelva porque ya sabemos que esa señora es veleidosa, imprevisible y muy regiega a que la anden manipulando. Dándole un ligero cambio al título de la novela de Daniel Sada, podríamos decir que parece mentira, pero la verdad siempre se sabe. Ahí está Stalin, el dictador soviético que quiso borrar de la Historia a todos sus opositores. Ya se sabe que no hay nadie más feroz que alguien con sentimiento de inferioridad al que el azar ha llevado a hacerse de poder, y el cosaco ruso, estaba traumado. En su intento de borrar a Trotsky, su más odiado enemigo (lo odiaba porque era inteligente, elocuente, rico y protegido de Lenin), Stalin lo borró literalmente hasta de las fotografías. En esta famosa imagen donde Lenin está hablando en un elevado templete, Trotsky está parado a la derecha con gorra militar. En la versión staliniana, desaparece de la imagen. Nada más faltó que se pusiera él, Stalin, pero hasta los sátrapas deben tener por allí una mortecina luz de dignidad… Pues bien, ahora se quiere borrar de la historia de México al sátrapa de Gustavo Díaz Ordaz. El hombre era un déspota y un asesino, aunque él creyera que por buenas razones, pero fue presidente de México. Si separamos a nuestros políticos en buenos y malos desde la independencia para acá, el campo de los malos estaría superpoblado. Si me presionan y me preguntan por Benito Juárez y por Lázaro Cárdenas, les tendría que decir que el oaxaqueño quería cambiar el apoyo de los Estados Unidos por el Istmo de Tehuantepec y don Lázaro construyó el corporativismo que tanto daño le ha hecho a México y que creó horneadas de riquísimos líderes obreros… ¿Qué vamos a poner donde diga Gustavo Díaz Ordaz? ¿Una mancha de liquid paper? (nota para los muy jóvenes: el liquid paper era un líquido lechoso que se ponía sobre las letras escritas a máquina cuando uno se equivocaba. Las tareas iban, así, con machas blancas). El método soviético que se quiere inaugurar, ¿se detendrá en Díaz Ordaz o se seguirá hasta la independencia? Ese sería un problema, porque allí donde aparecen Madero y Huerta, se dirá a los niños que este hombre, prócer de la revolución, fue traicionado por esta mancha blanca…