¿Universidad para todos?


Lo cierto es que una de las más detestables consecuencias de los problemas principales del país es la desigualdad. En México, unos son extremadamente ricos y otros extremadamente pobres (los de en medio luchan denodadamente por conservarse en ese medio); unos son discriminados y otros discriminadores (una misma persona puede ser las dos cosas en distintos contextos); unos tienen todas las oportunidades para ser educados y otros no tienen ninguna (los del medio luchas denodadamente por conservarse en el medio). Haciendo un esfuerzo para pensar en la propuesta de libre acceso a las universidades para todos, pensamos que, dicho así, sin matices, puede sonar a que se pretenden eliminar los requisitos de selección de estudiantes y, con ello, la calidad de la educación. Digamos de pasada que la calidad de la educación, aun con los cientos de miles de rechazados de las universidades, está en la calle. Desde luego que darle un título de licenciatura a todo el pase los cursos universitarios, a donde se entraría de manera automática, sería convertir a las instituciones de educación superior en agencias expendedoras de títulos que, con el tiempo, tampoco servirían para nada (ni siquiera para tener un pueblo culto, que en sí mismo sería un gran logro). Entonces se trata de encontrar los mecanismos apropiados para ampliar las oportunidades. Y esos mecanismos son, a nuestro entender, los siguientes: 1) Que se cree un sistema preuniversitario con los dos primeros años de la licenciatura al que se pueda entrar con requisitos mínimos y aspiraciones máximas; ese sistema preuniversitario estaría compuesto por materias de carácter práctico buscando generar competencias para el empleo, pero sin descuidar algunos aspectos teóricos básicos para los que piensen continuar (digamos, por ejemplo, en matemáticas y lenguaje); de ese sistema se egresaría con un título técnico; 2) Que las universidades impartan tres años restantes para otorgar títulos de licenciatura; el sistema universitario tendría fuertes requisitos de ingreso y egreso de tal manera que se eleve en México la calidad de las licenciaturas; dos de los años de licenciatura estarían destinados a la formación del profesional en sí; el último año, con materias científicas y metodológicas de alto nivel para los que busquen proseguir con el posgrado. Con los dos primeros años del sistema universitario se estaría en condiciones de obtener la licenciatura o la ingeniería. En este sistema, los niveles básicos, primaria, secundaria y preparatoria, se alinearían a los objetivos de formación integral y calidad. Así, desde la primaria hasta la licenciatura, cada año cursado sería de utilidad en el caso de deserción, evitando el desperdicio que sucede ahora porque si alguien abandona los estudios se va con las manos vacías si eso sucede antes de obtener el título. Ese mecanismos permite dar oportunidad a todos, por un lado, e incrementar la calidad de la educación superior que, en última instancia, debe ser meritocrática.