Guillermo Padrés, una carta nomás


La desesperación es cabrona, y la que siente un político que va a perder, debe causar gran ansiedad, muina, cambios de humor y obnubilación. Los del PAN llegaron al poder en México con la banderita de la decencia, cosa que les duró nomás mientras estuvieron alejados del presupuesto. Dos frases que vienen como anillo al dedo son las siguientes: “En todos los hombres está presente la corrupción: sólo es una cuestión de cantidades” (Carlo Dossi). La otra: “La corrupción de la política no tiene nada que ver con la moral, o la laxitud de la moral, de diversas personalidades políticas. Su causa es meramente material” (Emma Goldman).

Los del PAN que ahora gobiernan Sonora y algunos municipios como Hermosillo saben que van a perder y quieren al menos irse con el consuelo de lo que se llevan. Sin embargo, no están resignados y hasta están violando la ley para tratar de no irse al averno, ese infierno que es vivir fuera del presupuesto público. Nomás para que se den color, ahí les va el siguiente botón de muestra. Resulta que el gobernador Guillermo Padrés quiere enviar a cada ciudadano del estado una carta “personalizada” en la que “agradece el apoyo” a sus obras de gobierno y para ellos usará al personal a cargo del estado para que reparta esa cartita casa por casa. Funcionarios de mediano novel y personal vario que quiera conservar su trabajo, andarán en estos días en su gustado papel de carteros del Señor Gobernador. Nomás para darles un dato que a mí me consta personalmente, en los CECYTES del estado están usando al personal para que hagan ese reparto y a cambio les darán dos días de asueto.
Lo primero que salta a la vista es la violación de la ley de protección a los datos personales. ¿De dónde tomó Padrés los nombres y direcciones de los ciudadanos? Tiene mucho de dónde tomarlos: del registro público de la propiedad, de la hacienda pública, de las escuelas, en fin. El problema es que esos datos no son de él y en su uso se incurre en delito que puede ser perseguido. Aquí les dejamos el dato de esa violación a la ley a los otros muertos de hambre (a los de los otros partidos) para que le saquen provecho ahora que se acercan las elecciones.
Lo segundo que llama la atención es que el tiempo del personal a cargo del gobierno del estado (en particular el de las escuelas) no es tiempo que el gobernador pueda usar a su antojo. Hay reglas y reglamentos y esas personas tienen funciones que no tienen que ajustarse a los caprichos del gobernante (desde luego que el silencio cómplice de los sindicatos quesque de los trabajadores es sintomático). Al señor se le hizo muy fácil pedirle a sus empleados (secretarios, subsecretarios y directores generales de las dependencias del gobierno) que pusiera gente a repartir las cartas y ellos, ni tardos no perezosas, le pidieron a sus subordinados que pusieran a miembros de su personal a cumplir la ilegal instrucción.
Por si acaso no había quedado claro, con esto se muestra (por enésima vez) que tenemos una clase política corrupta, vividora, sin moral ni principios, capaz de usar los bienes y los recursos públicos como si fueran su patrimonio.