LA LUCHA POR EL AGUA Y LOS INTERESES HITÓRICOS DE LA TRIBU YAQUI


Alejandro Valenzuela, Vícam Switch

EL AGUA DISPONIBLE

En Sonora la precipitación pluvial es de 405 milímetros (mm) en promedio al año. La precipitación se mide según la altura en milímetros de una lámina de un metro cuadrado. Cada milímetro es equivalente a un litro de agua por metro cuadrado. Para fines comparativos, el promedio de precipitación en México es de 773 mm, mientras que en Tabasco, la más alta del país, es de 2260 mm. En la cuenca del río yaqui, la precipitación anual es de 475 mm.

Esa cantidad de lluvia, con sus altas y sus bajas, genera una captación de agua en el sistema de presas local que alcanza 8,648 millones de metros cúbicos (mmc) al año. La cuenca con capacidad potencial de almacenamiento más alta es la del río yaqui, con 7,910.25 mmc.

Esa capacidad de captación se distribuye en las distintas presas de la cuenca: La presa Lázaro Cárdenas, la Angostura, tiene capacidad para 864.25 mmc; la presa Plutarco Elías Calles, el Novillo, 2963 mmc; la presa Álvaro Obregón, el Oviachic, 2989 mmc, y la  presa Adolfo Ruiz Cortines, el Mocúzari, 1114 mmc.

En el año de 2012, la presa La Angostura captó 672.7 mmc, un 95.6% de su capacidad, pero existen variaciones anuales y una tendencia decreciente de captación, como se muestra en el siguiente cuadro.

Cuadro agua

EL AGUA DE LOS YAQUIS

A la tribu yaqui le corresponden, por el decreto del Presidente Lázaro Cárdenas publicado en octubre de 1938, la mitad del agua captada por la presa de La Angostura, es decir, según el promedio histórico de 16 años, alrededor de 250 millones de metros cúbicos por año.

En las comunidades yaquis se siembran, por sistema de riego de gravedad, unas 20 mil hectáreas, 16,550 de otoño (mayoritariamente para la siembra de  trigo) y el resto de verano. Si tomamos en cuenta que cada hectárea usa en promedio 7500 metros cúbicos de agua por hectárea (unos cultivos usan más y otros usan menos), se le entrega a la tribu unos 150 mmc.

Los 100 millones de metros cúbicos que faltan no le llegan por un problema técnico que tiene detrás una decisión política. La decisión política es la de no entregarle a la tribu toda el agua que le corresponde. El problema técnico es que el canal que surte el agua de las comunidades yaquis fue construido para una capacidad mucho menor a la que se requiere para cumplir con la instrucción del decreto cardenista. El actual canal que lleva el agua al distrito de riego número 18, Colonias Yaquis, tiene una tercera parte de la capacidad necesaria. En concreto, el actual canal puede con una carga de entre 20 y 22 metros cúbicos por segundo, cuando se requería una capacidad de 60 a 70 metros por segundo. ¿Quién se queda con el agua que le corresponde a la tribu yaqui? Pues los agricultores del valle del yaqui.

EL ACUEDUCTO INDEPENDENCIA

El Acueducto Independencia se ha pensado como una entre las posibles alternativas para dotar de agua a Hermosillo. Las otras son la des-saladora y la utilización del agua subterránea de la Costa de Hermosillo. El ritmo de crecimiento urbano de Hermosillo es la principal preocupación de los distintos gobiernos estatales y municipales, pero los intereses de las inmobiliarias es el estímulo principal en la búsqueda de opciones.

La percepción pública es que el desarrollo urbano de Hermosillo está regido por la corrupción. Los que eso piensa no tienen pruebas, pero hay algunas evidencias. Van algunos ejemplos. Primero. En el oeste de la ciudad se construye un estadio de béisbol para sustituir el todavía perfectamente funcional “Héctor Espino”, y se planea alrededor la construcción de residenciales de alto valor. Segundo, se construye una ruta que extiende al boulevard Morelos hacia el norte conectando una zona de gran valor con la carretera internacional a través de colinas que con esa ruta y el agua que llegará, será de muy alto valor económico y representará grandes ganancias para sus dueños. Tercero, en el residencial Sacramento (una zona de clase media también al norte de Hermosillo), la constructora no dejó el espacio para área verde a que la obliga la ley 101 de desarrollo urbano. En los planos de dicha colonia aparece el parque de Las Bugambilias como el área donada por la constructora, pero ese parque es muy anterior al residencial Sacramento. El espacio disponible para el área verde aparece en el diario oficial del estado como vendido a la constructora en 15 millones de pesos (¡de 1987!). Esa cantidad representa tan solo 15 mil pesos actuales. Esa decir, el municipio vendió un espacio que tiene un valor de al menos 150 millones de pesos en 15 mil pesos. ¿Quién se benefició de esa transacción? Es algo que las autoridades estatales y federales deberían dilucidare.

Hay pues, materia para sospechar que hay una profunda corrupción en medio de la decisión de llevar agua a Hermosillo a través del Acueducto Independencia. Sin embargo, la cantidad de agua no es propiamente el problema. El Acueducto se llevará 100 millones de metros cúbicos al año, lo que representa solamente el 0.5% del agua captada por la presa del Novillo (si dividiéramos toda el agua del Novillo en 200 partes, el acueducto se llevaría una de esas 200 partes). Nomás para comparar, por evaporación se pierde el 2% del agua, según la estudio del agua en Sonora de la Conagua.[1]

La captación de agua del sistema de presas de la cuenca del Río Yaqui muestra una tendencia decreciente. En el quinquenio de 1990 a 1995 la captación promedio anual fue de 6869 mmc; en el periodo de 1995 al 2000 la captación fue de 3540 mmc y en el siguiente (terminando en 2006) fue ligeramente inferior, de 3322 mmc. Eso significa que habrá años muy buenos y otros muy malos, y en ese punto la extracción de agua, por poca que sea, agravaría la situación en tiempos de secas. Además, la red de agua potable de Hermosillo desperdicia por fugas el 40% del agua de la red, por lo que el agua del acueducto no solucionará el problema mientras la red de distribución se mantenga como está ahora.

Agravaría la situación, sí, pero no la de los yaquis, sino la de los agricultores de Cajeme. El agua que le falta a los yaquis, los 100 mmc mencionados más arriba, le falta desde una época anterior al Acueducto Independencia. Este acueducto, geográficamente pasa muy lejos de las comunidades yaquis, por lo que el agua que se extraiga no le afecta sustancialmente. A quienes afecta es a los agricultores del valle del yaqui, muchos de los cuales se han asentado en territorio de la tribu yaqui forzando el decreto presidencial de 1997 que le quitó a la comunidad algo más de dos mil de las mejores tierras de riego. Esos agricultores, los del valle, algunos con muchos miles de hectáreas, desperdician el 30 por ciento del agua que se usa. La agricultura del estado, que  contribuye con el 6% del PIB estatal, se lleva el 92% del agua.

CONCLUSIONES

  1. El agua que se llevará el acueducto es una cantidad insignificante en las captaciones de la presa del novillo y más insignificante en términos del volumen de agua de la cuenca del río yaqui.
  2. El agua que llegará a Hermosillo libra a los propietarios del agua en Hermosillo a ceder el agua que poseen. A esos propietarios también se les pudiera aplicar el precepto constitucional que dice que el agua es prioritariamente para consumo humano.
  3. Los principales beneficiados del agua del acueducto son las poderosas firmas que dominan el mercado (y la política) del desarrollo urbano de Hermosillo.
  4. El agua que se llevará el acueducto perjudica, en primer lugar, a los grandes agricultores de Cajeme. Se trata, por tanto, de un enfrentamiento entre dos poderosos grupos económicos que quieren hacer prevalecer sus intereses. Ambos usan a la población. Los de Cajeme le han hecho creer el “les robarán su agua” (así dice la gente en Obregón) y los de Hermosillo agitan la bandera de la sed de los hermosillenses.
  5. La tribu yaqui está tomando un pleito que no es el suyo. Su pleito es, en primer lugar, el rescate de por lo menos dos mil hectáreas que han sido apropiadas por los agricultores que ahora tan interesadamente los acompañan en la lucha; en segundo lugar, logra que se les entregue toda el agua que les corresponde y que ahora está en 100 millones de metros cúbicos por debajo del agua que realmente les corresponde, y tercero, el rescate y ampliación de sus tierras porque en la actualidad sólo el 7% de las tierras son sembradas por yaquis (el resto es rentado por particulares, muchos de ellos de Cajeme), lo que es una de las causas de la pobreza de la comunidad.

UN LLAMADO

a)      La tribu yaqui debería superar el tremendo divisionismo que ahora la carcome y volver a ser un solo pueblo unido en la defensa de sus intereses. Esa unión le permitiría usar el tremendo prestigio que tiene como pueblo guerrero para promover sus auténticos intereses.

b)      La tribu yaqui podría aprovechar el movimiento en contra del Novillo para promover esos sus intereses: la tierra, el agua y el desarrollo integral de las comunidades yaquis.

c)      Si al final del movimiento el gobierno del estado no se lleva el agua del Novillo a Hermosillo y las cosas quedan como antes del acueducto, la tribu habrá perdido la oportunidad histórica de defender sus intereses.

d)     Si el movimiento en contra del Novillo triunfa, y los yaquis logran que les regresen las al menos dos mil hectáreas de la cuchilla sur y se construye un canal con capacidad de al menos 100 metros cúbicos por segundo (para que tenga la capacidad de llevar el agua en tiempos de abundancia), entonces el Movimiento No al Novillo habrá sido un éxito y una estrategia triunfadora para la tribu yaqui.


[1] http://www.ceasonora.gob.mx/archivos/admin/file/Estadisticas_Agua_Sonora_ed2008.pdf