Que el Indio Panamericano no tenía permiso en Loma de Bácum


Marcial Guerrero Tosalcawi

Pues mire cómo son las cosas que los intereses políticos (¿y económicos?) en las comunidades yaquis están perjudicando a la cultura y la educación. Resulta que el sábado 20 de abril se llevó a cabo el 73 encuentro con motivo del día del indio panamericano. Ese gran acontecimiento, organizado con todo detalle por la jefatura de zona de educación indígena de la región del yaqui, no se llevó a cabo como se tenía planeado porque hasta la Loma de Bácum llegó nomás para estorbar la influencia de dos personajes algo impresentables llamados Manuel de Jesús Moroyoqui, mejor conocido como Chuy Papas, y un tal Francisco Delgado Romo, al que le dicen solamente el Romo. Este Romo es el que salió herido de una pedrada durante las pasadas elecciones de gobernador tradicional en Pueblo Vícam.

Estos dos personajes no se mandan solos, no vaya usted a creer. Tienen dueño y el que mece la cuna (y reparte el billete) es el gobierno del estado.  Resulta que el gobierno a través de la SEC (triste papel para la institución que dirige el Maestro Jorge Luis Ibarra) esperó hasta el último momento para impedir el viaje de varios grupos étnicos del estado a la población de Loma de Bácum. El profesor Zacarías Neyoy Yucupicio, director de educación indígena de esa secretaría, dicen allá en la Loma, impidió la movilización de los camiones que iban a llevar a la gente.

De que se trató de una maquinación es evidente porque por un lado en el gobierno impiden que las personas asistan al encuentro (cancelando camiones y permisos a los profesores que asistirían) y por otro llegan los Papas y Romos con el pretexto de que los organizadores no les habían permiso a las autoridades tradicionales. Ahora resulta que hasta para llevar a cabo actividades educativas y culturales hay que pedir permiso.

De que las cosas las hicieron de mala leche se nota en que esperaron a que todo estuviera preparado. Los organizadores mandaron a preparar una cantidad de wacavaqui algo considerable (con sus respectivas tortillas de harina) y a la hora de la hora no hubo quien se pudiera comer toda aquella comida. Es cierto que siempre hay gente que la trae atrasada y eso del exceso de comida no es un problema, pero lo cierto es que el evento panamericano quedó un tanto deslucido con el boicot tramado por el gobierno del estado y las autoridades yaquis que juegan en su equipo.

Esas autoridades yaquis son las mismas a las que allá en Loma de Guamuchil, hace ya casi dos años, les prometieron muchas cosas (hubo una lista con 20 puntos) de las cuales no les han cumplido ni una. Lo único que está haciendo el gobierno de Sonora (y nadie se lo pidió) es la construcción del “indión”, ese monumento inútil desde los cuatro puntos cardinales.

Parece que a los que manejan la política “indígena” del gobierno del estado no les ha caído el veinte de que el apoyo a unas autoridades tradicionales de la tribu yaqui (a las que ellos le llaman las “consagradas” como si las demás no lo fueran) solamente le echa gasolina al fuego del divisionismo… O a lo mejor, lo que quieren es que ese divisionismo se mantenga para evitar que la tribu yaqui luche por los límites originales de su territorio, por la mitad del agua de la presa de la Angostura y por un programa integral de desarrollo económico. ¿O que no?