El Veneno de diciembre


Pancho Salomón

Buenos días. Pues sin querer queriendo, llegamos a diciembre, el último mezquite (mes) de este año que está por finalizar y que según los numeritos finales, dejó a la mayoría de los mexicanos como reata de pozo, jodidos de punta a punta. Lo bueno que este mes se va como agua, con tantas pachangas, fiestas y posadas.

El día doce se festejan las Lupitas y se celebra también el día de la Virgen  de Guadalupe y que aquí entre nos, no sabemos si ella también metió la mano para que se hiciera la reforma laboral. Decimos esto por aquello de que ella es la patrona de los mexicanos. Según algunos empapados en cuestiones religiosas afirman que la Morenita del Tepeyac se le apareció al indio Juan Diego (¿verdad que se parece al Chuconelo?) un sábado 9 de diciembre de 1531. Y luego el 25 de diciembre se festeja la Natividad en todo el mundo cristiano.

En México se festeja  especialmente La Nochebuena el día 24 con una cena familiar. También se acostumbra asistir a la Misa de Gallo. Las posadas inician el día 16 diciembre para recordar el viaje de María y José en busca de alojamiento antes del nacimiento de Jesús. El 31 de diciembre, día de San Silvestre, despedimos el año viejo y, a su vez, le damos la bienvenida al año que empieza. La cena navideña varía según las posibilidades económicas de cada familia. Uno de los platillos favoritos es el tradicional pavo navideño, los hay ahumados, normales y de doble pechuga.

En lugares en donde están muy marcadas las ubicaciones de las clases sociales varía el nombre de esta deliciosa ave. En Cd. Obregón, por ejemplo, en la zona norte, donde viven los que tienen lana como arroz, le llaman Turkey. Un poquito más al sur, hasta  la calle Nainari, ya baja de categoría y se le conoce simplemente como pavo. En las colonias del centro se sirve de cena con el nombre de guajolote. La raza de clase media para abajo lo conoce como güíjolo y  la raza más jodida, que vive en las barridas, lo distingue como cocono o moco largo.

A decir verdad, para un gran número de familias que viven, como dicen nuestros cínicos gobernantes, en pobreza extrema, no habrá ni pavos, ni cena, ni Santa, ni  Reyes Magos; sólo cuentan con la desdicha de ser los desheredados de la patria. Si a usted no le afecta en sus finanzas, aflójese un poco el codo y regale algo, una despensa, cobijas, chamarras, ropa, lo que usted pueda y guste y que esa gente necesitada se lo va agradecer, aparte tendrá como recompensa una grata sensación en su paz interior. Si lo hace, bueno, nomás no lo cacaraquee  porque no se vale….

Parece ser que le atinó el mentado Tosalcawi al pronóstico del primer festival cultural organizado por Suichivicam ya que a pesar de las carencias y fallas que se presentaron  a última hora, todo salió muy bien.  Lo más importante fue que contamos con el apoyo del pueblo con su presencia. La exposición fotografica fue todo un éxito pues las fotos tuvieron mucha aceptación y la gente no escatimó el precio para adquirirlas, razón por la cual el paparazzi Sánchez se le vio durante el evento muy entusiasta y alegre.

Desde ahorita les anunciamos que para el próximo año van a estar mejor, empezando por corregir las fallas y, principalmente, ir viendo lo del financiamiento, para que nuestro director deje de estar pidiendo coperacha por medio del  Factbook (“Jiosia-pusba”, traducido al idioma Cahita , para que mejor lo entiendan).

El que se aventó muy buena onda fue Daniel Corvera, que sin que chillara la cochita se discutió con una rica botana, misma que le hicimos los honores en casa de Doña Panchita, mamá de Pancho Bernal. El mariachi “Río Yaqui” se la rifó como los buenos pues hasta en la madrugada estuvieron deleitándonos con rolas de su repertorio como La Meregilda, La Chepita Mochicawi, El Semaluluko, y otras más que de momento no recordamos.

Yo creo que doña Panchita no disfrutaba de una serenata desde aquellos tiempos en que el Pelón Guachinango le llevaba gallo a su  hija Terecita (†). Por  cierto, el Pelón nunca dio una serenata completa, pues antes de que terminara la primera canción lo corría don Lupe pues  al parecer no lo quería como yerno. Pasado el tiempo, un día estaba don Lupe echándose unas chelas sabatinas cuando le llegó el Pelón y le dijo muy entusiasmado: “Mira viejo, ya soy doctor y cuando te enfermes yo te voy a curar”. No, Pelón –le  contesto donLupe– yo contigo no me dejo hacer ni la aptocia

Pareeeece ser que no prosperó una de las últimas teporochadas de Calde-ron con esa onda que agarró de querer cambiarle el nombre al todavía nuestro México lindo y querido. No se conformó con el enorme daño que le causó a la sociedad mexicana con su guerrita de policías y ladrones para combatir el narcotráfico y que resultó, como decía mi tío Jencho, “recontraproducente”, pues lo único que hizo fue que se    incrementara el consumo de drogas en forma alarmante. Otro de los llamados  daños colaterales, aparte de la gran cantidad de muertos y desaparecidos, lo es también  el desmedido aumento de la corrupción en la diversas corporaciones de policías, chotas o cuicos, incluyendo  a nuestro glorioso Ejército Nacional que con ese pretexto se sirvieron con la cuchara grande. Sobre esta onda hicimos un sondeo en el pueblo y entrevistamos a don Hernán Valenzuela, mejor conocido como el popular Capulita, y le preguntamos que si qué opinaba sobre el tema de cambiarle de nombre a México. “Nel, carnal –dijo el Capulita blandiendo el dedo índice– a la mejor el pinche ruco le quiere poner Tranzania”. Ya encarrerado, agregó: “Y es que ese bato está mal. Nomás fíjate en la patada que agarró de ponerse a los trompos con los capomos (los capos) cuando los del pedo son los pinches güeros que agarran de paro la loquera (la droga) para vender buti (o sea, mucho) armamento a los buenos y a los  malos. ¡Malíciala, carnal! Nosotros les mandamos puras cosas chidas, bueneras, pura  felicidad, puro chuqui,  sabrosas y ricas chelas, tequilita del mejor y motita, pos ni se diga, pura colita de borrego sin semillas y que no esté patuda” –y suelta la risotada. Y continúa: “¿Te imaginas, bato, el loquerón que agarran? Y de allá pa’ cá nos mandan puras chingaderas, pura violencia, armas, parque, y un guatón de drogas sintéticas, puro loquerón gacho, carnal, puras mamadas que  inventan allá, como ese pinchi cristal  que lo  queman en un foco y que tiene bien prendida a toda la morrada, se ponen muy furias porque es que esa madre les cuartea la azotea. Yo por eso no le hago a esos jales, porque tienen mucha química. Mejor le pongo a mi yerbita pa’ cotorrearla bien chilo, y además consumo lo que el país produce, ¿Cómo la ve, mi carnaval?”. Pues yo creo que sí tiene razón mi buen “Capulín” porque en esta bronca los que salieron ganando, como siempre, fueron los gabachos pues aquí la agarraron peladita y en la boca, porque nomás sáquele punta al lápiz  para que saque la cuenta del ferión que se embolsaron con los 550 mil millonsucos de dólares que les compraron en armamento entre los dos bandos, los malos y los más malos porque tan malo el pinto como el colorado…

Ojala que ahora, con el argüende del Buen Fin, un apreciado amigo  que por obvias razones no puedo dar su nombre, haya comprado un colchón que tanta falta le hace, más ahora que ya se dejó venir el frijol (el frío) pues ya tiene dos que tres mezquites (meses) que se arranó, como decía su tío el popular Tecua (†). Ya recorrió todas las mueblerías y colchoneras de la región y nomás les ve el precio se agacha y se va de lado, como la de la canción, y es que el colchoncito que él quiere es de los que tren un osito pintado como logo, pero como son cariñosos (caros) po’s nomás ñooo, como dijo el Caruy. Este camaradita tiene fama de súper marro pa’ soltar los chelines. Como último recurso le pegó una picoteada a su celular (a ver si sabe) y mandó un mensaje hasta Tijuas, pero mi compadre el Chueco Victorio le sugirió que se dejara de pendejadas y se comprara un brinca-brinca aunque sea de segunda..

A propósito, por los rumbos del Club Copiz dicen que merodea un sujeto muy pedante, de repugnante aspecto, casi tirándole a chupacabras mejorado, muy groserito para desocupar litros de ambarinas a pecho, o sea, a trago-buchi y corrientada, más cuando son de a grapas (gratis). Tal vez por eso se ganó el remoquete del Chupacaguas.

Ya que andamos en esas latitudes  nos pasaron la onda que cuando llega Carlos  Cruz, en caliente se oye la voz de mando del manager del equipo que ordena: ¡Catchers, a calentar!… Y adiós, Malena.