IFE, TRIFE Y TRUCO: EL FRAUDE CONVALIDADO


Por: Benjamín Félix Vázquez

TRIFEPor fin ha brotado humo blanco de las salas del TRIFE, sólo que este humo en lugar de tener la capacidad para serenar los caldeados ánimos de la población mediante una reflexión jurídica que ingenuamente se pensaba sería impecable (simplemente teniendo en cuenta los faraónicos sueldos que se embolsan quincenalmente los magistrados y nada que ver con el lastimoso cheque que el Teco recibía en su paso por la SAGARPA), trae un apestoso aroma a huevos podridos. Resulta que para este tribunal (así con minúsculas) la emisión de las tarjetas MONEX se trató de un simple recurso administrativo para la “dispersión de recursos”, que las encuestas no influyeron para nada en el ánimo de la gente y así por el estilo y en conclusión todas y cada una de las pruebas presentadas en el juicio para invalidar la elección, fueron desechadas, así sin ningún miramiento. Me da tristeza señalarlo, pero “se los dije…”.

O sea que los mexicanos que pensamos que hubo fraude tendremos que hacerle llegar una disculpa a Peña Nieto y al PRI por dudar de su honradez y su honorabilidad.

Pero como se dice coloquialmente, hoy día “el horno no está para bollos”; con este dictamen que en los hechos se institucionaliza la corrupción ya que legaliza la compra de una elección presidencial; manda un pésimo mensaje a la sociedad en su conjunto: carta abierta a los poderosos para que su natural actuación de apropiarse de los bienes públicos y privados ocurra dentro y fuera de la ley sin temor de ser sancionados.

A los delincuentes, lo mismo: estamos en estado de chueco y no de derecho, así que adelante con sus fechorías, provocando un mayor martirio para la población.

A la sociedad, que la vía electoral está cancelada en los hechos y habrá un sector que optará por vías no precisamente institucionales, generando conflictos cuantitativa y cualitativamente más complicados, por así decirlo.

Malos tiempos por venir. Los oligarcas están cebados sobre su presa. Por esa razón urgen contrapesos que toda sociedad democrática exige y evitar que México siga despeñándose en su descomposición.

Dichos contrapesos deberán surgir de la misma sociedad civil ya que recursos sobran; somos un gran país, existen pensadores sociales, artistas, intelectuales, instituciones académicas de primer nivel; organizaciones no gubernamentales, las etnias (entre ellas nuestra tribu yaqui, por supuesto) con su ancestral sabiduría, tienen que ponerse en acción; las redes sociales (que no son sino circuitos de comunicación alternativos a los medios tradicionales de control masivos como la radio, prensa y sobre todo la televisión –por ello el ataque sistemático hacia éstas), deberán jugar y lo harán, estoy seguro, un papel muy importante en esta tarea, que es la que los tiempos actuales exigen.

De los partidos políticos poco o nada se podrá esperar. El PRI seguramente tratará de reproducir los esquemas de control tradicionales; el PAN también está descartado ya que seguramente se alineará con el PRI; los partidos de “izquierda” (PRD, PT y Movimiento Ciudadano) seguramente le entrarán gustosos al reparto de prebendas y migajas de poder que el PRI les tire al suelo.

Así que el tiempo actual es de los ciudadanos: o seguimos siendo una masa moldeable a los intereses del poder o despertamos de nuestro letargo fomentado desde la Televisión y la radio, para informarnos más y, por qué no, tener una visión más objetiva de la realidad. Por ello es tan importante no caer en el garlito de la visión maniquea de la televisión de dividir el país en buenos, obviamente los que televisión defiende, y los malos, llámese Gerardo Fernández Noroña, López Obrador o cualquiera que se les enfrente. Nosotros tenemos la palabra. Pausa, y como dijo el sabio Kaliman: “serenidad y paciencia, mucha paciencia”.