Un fraude es imposible ¿es imposible?


IFEComo estrategia política, la teoría del fraude es muy buena porque mete calambre sobre la certidumbre del proceso y mantiene a las huestes en pie de lucha, al mismo tiempo que se van preparando las condiciones para afrontar una posible derrota. Sin embargo, como todo, esa estrategia, llevada al extremo, puede alcanzar un punto de saturación ocasionando al menos tres reacciones: primera, la radicalización de los incondicionales; segunda, el alejamiento de votantes potenciales y, tercera, la radicalización de los adversos que ven confirmados sus prejuicios sobre el candidato que lo promueve.  Esta inserción es muy extensa, pero vale la pena leerla porque muestra un conjunto de puntos de vista sobre la posibilidad e imposibilidad de un fraude.

El mecanismo del fraude funciona como casi todas las cosas “masivas”: Si alguien dice que habrá fraude, un segundo menos informado lo repite y un tercero lo da por hecho. Esa es la razón por la que circulan en las redes sociales cientos o miles de mensajes con “pruebas” del fraude mentado. ¿Y cómo nos habríamos de extrañar que el vil pueblo repita las cosas si los “grandes teóricos” lo hacen también.

Dice Pablo Gómez (Milenio, Junio 22, 2012), uno de los líderes históricos de la izquierda en general y del PRD en particular: “Yo estoy seguro de que habrá fraude el próximo 1 de julio”. ¿Cómo lo sabe? Pues muy fácil: como en toda la historia de México ha habido fraude, ni modo que ahora sea la excepción.

Octavio Rodríguez Araujo (La Jornada, 21 de junio del 2012) dice: “Como no tengo duda de que el candidato de es Peña Nieto, no es improbable que se haga todo lo posible para que triunfe sobre su único contrincante con posibilidades de derrotarlo”. ¿Qué es todo lo posible? ¿Qué otra cosa va a ser? Pues el fraude.

Por correo electrónico llegó una carta que dice: “Lo que se dice (lo que dicen los que pregonan esa teoría) es que la tentación del fraude es mucha. A las urnas no van ciudadanos libremente informados por informadores bienintencionados. Uno puede sospechar de manera fundada que se está favoreciendo a la contraparte si se presentan casos poco explicados como los que denuncia Mendoza Lambert  (en El Imparcial de Hermosillo del 4 de junio)”. ¿Por qué cita a Mendoza Lambert? Pues porque ese periodista nadie lo puede acusar de simpatiza con la izquierda.

En el artículo mencionado, Mendoza Lambert dice, entre otras joyas de la vaguedad: “Dicen haber detectado credenciales de elector con nombre diferente pero en la foto el mismito mono… Aseguran que esa nueva estrategia la pondrán en marcha en Huépac, donde  el padrón nominal es de 1,241 personas, muy por arriba de los habitantes del pueblo…. Un dato confirmado se da en la calle El Ojo de Agua es una casa habitación  donde viven dos señoras, ahí, tan sólo ahí se detectaron 26 credenciales de elector con esa dirección, todas documentadas y todas auténticas… Esta situación está desenmascarando una red de corrupción electoral que está o más bien estaba armada para operar el próximo 1 de julio… Lo extraño y que nadie alcanza a saber quién pudo haber hecho eso pues no son dos ni tres pueblos, son muchas ciudades”. Uno se pregunta: 1) ¿Quién dice haber detectado las credenciales?, ¿Quién asegura la estrategia se pondrá en marcha?, ¿Quién confirmó el dato?, ¿Qué situación está desenmascarando la red de corrupción?

Acabamos de ver dos videos que andan circulando en las redes sociales etiquetados  como “la evidencia del fraude” (ese que todavía no se comete). Uno de ellos es un evento del PRI en Guanajuato donde se ve que llega la gente, entrega algo a una persona que está en una mesa y el de la mesa le da algo. El que filmó el video le pone un círculo (como en la televisión) a los detalles que quiere que veamos con atención. Con esa instrucción uno tiene que “entender” que lo que el “incauto ciudadano” le entrega al “avieso priista” la credencial de elector. Tampoco se ve qué cosa entrega el priista, pero uno es libre de imaginar que es dinero o comida (o un vale de despensa). En otra escena, hay dos personas platicando muy cerca una de la otra. Aquí también uno tiene que imaginar que están elucubrando ideas fraudulentas.

El otro video es dentro de una bodega en Veracruz. La bodega es de la SEP y está llena de regalitos y despensas etiquetados con el logo del PRI. Desde luego que hay que creer que es en Veracruz y que la bodega es de la SEP porque eso no se ve en ninguna parte. Luego el narrador describe en un lenguaje muy rústico que es todo lo que tienen (ilegalmente) para que gane el “puto de Peña Nieto”. Después de recorrer la bodega, el narrador dice que “todavía hay pendejos” que creen que no habrá fraude. Lo primero es que el reparto de despensas y regalitos no está prohibido. Lo que está prohibido es la compra del voto con esas cosas. Los políticos (incluyendo los de izquierda en el DF) regalan muchas cosas, pero nunca mencionan que es a cambio del voto. Es muy lamentable que hagan eso, pero no es ilegal como dice el video. La segunda cosa que me llama la atención es ese afán cuasi-fascista de descalificar cualquier opinión en contra. Es decir, si yo digo que no veo elementos para temer un fraude, entonces tengo que ser un pendejo. ¿Así es? ¿Con esos argumentos piensan convencer? Los convencidos del fraude ya no necesitan más para convencerse y los demás necesitamos argumentos, pruebas porque el simple lucha no basta en medio de esta guerra de descalificaciones que ha hecho brotar (como siempre) lo peor de cada quien.

El mismo Roberto Gil Zuarth, jefe de la campaña de Josefina, dijo en Radio Fórmula que habían encontrado en Yucatán una bodega con despensas “que presumiblemente se usará para la coacción del voto”. ¿Y qué más? Nada.

Consistentes con lo anterior, nosotros en el Vícam Switch no podemos afirmar que no se esté ante la tentación de cometer fraude. Lo que decimos es que hay que afirmar las cosas con pruebas… o declarar abiertamente que el objetivo es generar incertidumbre… (Aunque eso sería una paradoja porque ¿cómo uno va a andar generando incertidumbre y al mismo tiempo decir que la anda generando? Eso generaría su contrario, la certidumbre). Nomás para contribuir al debate, hemos insertado a continuación las partes sustanciales de un conjunto de artículos. José Woldenberg describe los candados creados en el IFE contra el fraude; Luis González de Alba analiza las posibilidades de fraude y denuncia la  parcialidad de las acusaciones; Román Revueltas se pregunta (dudando) sobre los mecanismos con que se instrumentaría el fraude. Octavio Rodríguez Araujo da por hecho que el fraude se puede cometer de manera cibernética.

José Woldenberg

Por qué es imposible un fraude

Reforma, Junio 12, 2012

Woldemberg

El padrón electoral y la lista nominal de electores son revisados por 333 comisiones de vigilancia en las que participan todos los partidos políticos. Se trata de 300 comisiones distritales, 32 estatales y una nacional. Tienen acceso a la base de datos y la posibilidad de realizar un seguimiento puntual de su elaboración. Además son instrumentos que se auditan una y otra vez y un comité técnico -con científicos de primer nivel- dictamina sobre ellos. El padrón y la lista fueron aprobados sin impugnaciones y cualquier ciudadano con credencial puede checar si aparece en él. La época de los rasurados (ciudadanos que eran cercenados alevosamente de la lista) y los fantasmas (ciudadanos inexistentes a los que se expedía credencial para votar) quedó atrás.

Las boletas son infalsificables. Se elaboran en papel seguridad que tiene fibras visibles e invisibles, sellos de agua, están foliadas, contienen el nombre del municipio en el cual deben usarse y son elaboradas en exclusiva por Talleres Gráficos de México. Son distribuidas por el IFE con el apoyo del Ejército y la Marina. Se trata, por supuesto, de evitar su falsificación y/o trasiego. Y ambas cosas se han logrado.

A las credenciales se les marca una vez que el ciudadano vota, para evitar que vuelvan a ser utilizadas, y para impedir el doble voto -suponiendo que un ciudadano tuviera dos credenciales- se marca el dedo pulgar del elector con tinta indeleble.

Los funcionarios de la casilla son ciudadanos residentes en la sección electoral que luego de un sorteo y de una somera capacitación actúan como presidentes, secretarios y escrutadores. No son funcionarios del IFE, sino ciudadanos que generosamente aceptan recibir y contar los votos de sus vecinos. Y ningún dedo todopoderoso los designa, sino que el azar -doble insaculación- y una rápida instrucción los habilita como las autoridades de la casilla.

Una vez que termina la votación, el cómputo lo hacen los funcionarios de casilla en presencia de los representantes de los partidos (e incluso de observadores registrados previamente en el IFE). Y los resultados son asentados en un acta, de la cual se da copia a todos y cada uno de los representantes de los partidos, y los resultados se despliegan fuera de la casilla para que los vecinos los puedan conocer.

El presidente de la casilla, acompañado por los representantes de los partidos (no vaya a ser que en el camino le entre la tentación del fraude), lleva los paquetes electorales y, por fuera de ellos, las actas del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), a uno de los 300 consejos distritales del IFE, desde donde, tal y como van llegando, se trasmite la información a un centro de cómputo en la Ciudad de México. Esa computadora está conectada directamente a internet para que cualquier persona, desde cualquier lugar del mundo, pueda observar cómo se van agregando los resultados no sólo a nivel nacional, sino también circunscripcional, estatal, distrital e incluso casilla por casilla (recuérdese que los partidos cuentan con las copias de las actas de escrutinio de las casillas y las pueden confrontar con los resultados del PREP).

Luis González de Alba

El fraude es imposible; la compra-venta, no

Milenio. Junio 25, 2012

Gonzalez de Alba

Y ese primer votante (el de la operación tamal) ¿cómo hace para salir ante funcionarios de casilla, escrutadores, representantes de partidos, observadores nacionales e internacionales, los del Soy132, sin depositar voto alguno en la urna vigilada por 30 pares de ojos?

Lo que sí ocurre es la compra de votos. Lo hacen todos los partidos, pregunten a los Bejarano-Padierna y sus métodos en el DF. La enorme diferencia es que en este delito electoral hay un ciudadano que participa. Para que haya un corruptor debe haber un corrompible. No imagino a un ciudadano japonés aceptando yenes por su voto.

No es el único peligro la compra de votos. También los candidatos pueden lanzar “fango sobre la democracia”, según el buen título de Roger Bartra, ex miembro del Partido Comunista. Jorge Fernández Menéndez en Excélsior: “López Obrador perdió por medio punto, mientras que Angela Merkel ganó su primera elección como primera ministra de Alemania por unos dos mil votos y nadie protestó; Al Gore ganó la elección de 99 en EU, pero terminó perdiendo la presidencia en un proceso mil veces más confuso y cuestionado que el mexicano y no se está cortando las venas desde entonces o denunciando el supuesto fraude. En las democracias se gana o se pierde.”

Román Revueltas

¿Cómo se compran los votos?

Milenio. Junio 26, 2012

Román Revueltas

¿Qué votos se pueden comprar? Y, si es el caso ¿cómo comprueban que votaron realmente por el candidato indicado si el trámite, aparte de “libre”, es “secreto”? ¿Alquilan su credencial de elector? Siendo así, los funcionarios de casilla y los representantes de los partidos ¿no se dan cuenta de que el individuo que acude a votar no es el que aparece en la fotografía del documento? Esta estrategia de prestar la cédula del IFE, ¿no resulta tremendamente complicada de implementar? Digo, por cada persona que cede su documento hay que contar con otra dispuesta a acudir con él a una casilla diferente a la suya o, por lo menos, en otro momento del día si es que le toca la misma. ¿Puede un mismo sujeto presentarse en diez casillas diferentes provisto de diez credenciales ajenas? Y, ¿cómo se realiza la previa selección de los distintos ciudadanos dispuestos a traspasar su documento para que no pertenezcan todos a la misma casilla y que no sea un mismo recadero el que se aparezca una y otra vez en el mismo lugar? La gente que vende su voto —que uno imagina bastante necesitada y de muy escasos recursos— ¿tiene un teléfono celular con cámara fotográfica para cumplir con la exigencia de comprobar el acatamiento de la encomienda o acaso le prestan un teléfono “inteligente”?

Octavio Rodríguez Araujo

¿Fraudes imposibles?

La Jornada, Junio 28, 2012

Octavio Rodriguez Araujo

Nada ha cambiado en estos seis años, ni siquiera las declaraciones de los que dijeron que el fraude era imposible o que las de 2006 fueron elecciones limpias, aunque hubo errores humanos. José Woldenberg y otros insisten en lo mismo; que varios de ellos sean mis amigos no quiere decir que no los critique y cuestione lo que afirman como si tuvieran la verdad revelada. Tanto Héctor Díaz-Polanco como yo hemos demostrado en sendos libros, con base en estudios matemáticos especializados, que el fraude cibernético sí fue y, por tanto, es posible.

En Estados Unidos también han ocurrido. Cito unos párrafos de mi libro sobre las elecciones presidenciales de 2006:

En primer lugar existen programas de cómputo capaces de discriminar y aun de sustituir a ciudadanos de una cierta preferencia política con una simple instrucción del software. ChoicePoint Inc los usó para la elección de George W. Bush en 2000. Un estudioso de aquellas elecciones es Greg Palast, periodista de la BBC y del The Guardian de Gran Bretaña demostró que DBT Online, de ChoicePoint Inc. de Atlanta, Georgia, fue contratada por el Partido Republicano para falsear el padrón electoral de Florida en favor de su candidato presidencial.

En México ChoicePoint Inc. compró el padrón electoral en 2003, en el que estaban registrados alrededor de 60 millones de ciudadanos mexicanos. En abril de ese año los corresponsales de La Jornada en Washington denunciaron la operación. Obligaron al gobierno mexicano a hacer una investigación, y se descubrió que un proveedor de datos a la Secretaría de Gobernación vendió los discos a otra empresa llamada Bases de Datos Especializadas, cuyo dueño era Jorge López García. Y éste fue el vendedor de la información a ChoicePoint. Palast tuvo sospechas de que ChoicePoint intervino en México, quizá por la vía del Instituto Internacional Republicano, asesorando al PAN y, por este canal, además de la empresa de Diego Hildebrando Zavala (cuñado de Calderón), al IFE, tanto para la administración del padrón ciudadano con derecho a voto como el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP)

Palast señaló en The Guardian que para Reuters, en su encuesta de salida, ganaba López Obrador sobre Calderón. Se presume que la firma encuestadora Mitofsky, contratada por Televisa, daría semejantes resultados que Reuters, pero la empresa televisora prefirió alinearse. Algo se ocultaba, olía a fraude.

¿Fueron falseadas las elecciones de Ohio (2004), donde perdió Kerry? Sí podrían haber sido falseadas, y Curtis añadió que “si las exit polls difieren significativamente del resultado final, es probable que haya sido falseada”.