Veneneando de Enero


Por Francisco Salomón

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Feliz año nuevo 2012. Un saludo y un fuerte abrazo para todos los lectores y lectoras de este periodicucho, en especial para el grupo de Los Cien que tan generosamente aportan su granito de arena para que este proyecto periodiquero camine. Esperemos que el advenimiento de estos nuevos tiempos vengan acompañados  de un  futuro promisorio colmado de prosperidad y sobre todo salud (Ah, jíjuela, periodiquero, le echaste mucha crema a los tacos)…

A propósito  con esa onda de armar expresiones orales chilas, recordamos a Doña Julia Corral (†), personaje del Vícam de ayer, o de antier, pues cada vez que hablaba le daba una nalgueada al idioma de Cervantes. Por ejemplo, para pedir que le tocaran la rola o canción llamada La Bala Perdida lo hacía en los siguientes términos. “Filarmónico, ¿sería tan amable en vocalizar o entonar la pieza intitulada El Proyectil Desviado o, en su defecto, la melodía Observando un Astro”?, refiriéndose con esta última al titulo de la canción “Mirando una Estrella”. Para decir lo que había desayunado su hijo decía: “Mi hijo Nachito, a muy temprana hora engulló un par de productos de los amoríos del gallo-gallina, dos círculos de maíz labrado acompañado de un vaso de perlado líquido extraído de la consorte del toro”, todo eso para decir que se había dejado caer dos huevos con dos tortillas de maíz y un vaso de leche. De igual forma, los refranes populares los decía con su acostumbrado léxico: Al “cría cuervos y te sacaran los ojos”  lo traducía como: “Dale manutención a las aves convidad y te extirparan las corneas”. O esta otra: “El rumiante siempre pende hacia el accidente ortográfico”, para decir que la chiva siempre tira al monte. En cierta ocasión pasó por su casa Modesto trepado en su carreta jalada por Filimón, como llamaba al burro que lo acompañaba todos los días  a vender leña y carbón. Modesto era miembro original, 501 como los pantalones gabachos de mezclilla, natural, descendiente directo de la dinastía de los Cachecueros. Recién llegada a nuestro pueblo en aquellos ayeres, Doña Julia, para intentar comprarle el último saco de carbón que le quedaba le aventó el siguiente rollo: “Oye, tú –le gritó palmeando las manos– humilde jornal, ¿En cuánto osas o pretendes mercar tu producto vegetal carbónico que traes a cuestas en tu inmundo pollino?”…

Ya que andamos por el rumbo del centro histórico de Vícam, escudriñando cada rincón del barrio Melancolía en busca de recuerdos que alimentan el alma, precisamente en la antigua calle Jesús García, nos encontramos con este original letrero o anuncio: “Se soban y se curan angina, molleras, migraña, empachos, sustos y ojos”. No faltó quien le pusiera que también se palpan próstatas…

¡Alto el tololoche! Nos pasan la onda gacha de que a nuestro amigo, lector y cliente de esta columneja, Ramón Valenzuela Soto, el popular Perro Chato, lo reportan delicado  de salud y se encuentra convaleciendo en su hogar. Le deseamos una pronta recuperación al buen amigo Monchi…

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Por fin se nos concedió visitar la tumba del legendario guerrillero de la nación Yaqui, Juan Maldonado Huagüeche, mejor conocido como Tetabiate que significa Piedra que Rueda. El mausoleo se encuentra ubicado en plena sierra del Bacatete, al norte del los majestuosos cerros Samawuka (tetas o ubres de vaca) y el Gallo, a  unos cien metros de lo que fue el cuartel militar y del cual quedan aun las ruinas. Sobre el promontorio de piedras que conforma la tumba se lee en una pequeña lapida: Sociedad de Alumnos Universitarios Yaquis. En el margen superior derecho se alcanza a distinguir una estrella similar a la que simbolizaba la lucha de los Tupamaros. Tetabiate fue herido en un combate en el cerro Mazocoba; al estar indefenso, le pidió al guacho que lo hirió que lo matara por que ya no traía parque. El soldado no le creyó y lo remató, trasladaron su cuerpo hasta el cuartel para que lo identificaran los yaquis que estaban ahí prisioneros. Su cuerpo pronto entró en estado de descomposición debido a las altas temperaturas del mes de julio y ya no pudo ser trasladado a Pitahaya, su pueblo natal. Fue por eso que su tumba quedó a unos cuantos pasos de la trinchera enemiga como mudo testigo de esa cruenta guerra fraticida del gobierno Mexicano…

Salomón todos

Llegó una morrita de diez y siete abriles y de muy buen ver, bastante encamable, duuura, y  le dice a su mamita que hace dos meses que no da su abono menstrual. La madre, muy preocupada, le hace la prueba del embarazo y ¡bolas, don Cuco!, salió positivo. La niña se había tragado el chicle, le hizo confianza a un ruco sexagenario de mucha lana y que parecía que ya no presentaba armas. Convinieron ambos que sus relaciones amatorias  iban a estar regidas bajo el simplísimo  esquema de PPE (pago por evento, o pago por ver, o por oler, que pal caso da lo mismo). La bronca fue que la mamá hizo el berrinche de su vida con desmayo, lagrimas y toda la cosa. En eso llega papi, con medio puñal adentro y sin decirle agua va le dejan caer la noticia: Mijoooo, la niña esta embarazada. El padre, dice hecho una fiera: dime, mi muñequita, ¿quién fue el desgraciado que te hizo eso, para matarlo? La morrita asustada se encerró en su cuarto y le llamó a ruco para enterarlo de la bronca. Una hora después llega el prominente empresario y toma asiento en la sala ante el furioso padre. La madre y la hija llorando. Bueno, señores, su hija me ha informado del problema y les digo sinceramente que yo no me puedo casar con ella por que tengo familia, pero como hombre responsable que soy me haré cargo de la manutención. Si nace una niñita va a ser heredera de una de mis fabricas y una cuenta de medio millón de dólares; si nace niño, el legado será dos de mis ranchos más quinientos mil dólares. Pero si por alguna circunstancia pierde el embarazo… En ese preciso momento, el padre que había estado callado durante la plática, se levanta y apoya una mano en el hombro del ruco y le dice: No te preocupe, mi amigo ¡Te la vuelves a coger!… Y adiós Malena.