“El despertar yaqui”


Bloqueo 16

El periodista Víctor Mendoza Lambert escribió en El Imparcial del 19 de septiembre un texto titulado “El despertar yaqui”. Con ese título, Mendoza Lambert evidencia dos cosas: primero, que la problemática yaqui está repercutiendo en la opinión pública estatal y, quizá, nacional (ha salido en La Jornada y en El Universal) y, segundo, que los periodistas están “despertando” hacia una problemática, la de la tribu, que nunca debió ser ajena al Estado de Sonora (la influencia yaqui está en el centro del escudo de Sonora). No todo lo que dice Víctor Mendoza es cierto. Por ejemplo, nunca se ha oído que ese juramento sea revaluado por los yaquis aquí en las comunidades (siempre se escucha o se ve en las paredes de las casas de fuera de la tribu). Otra cosa es que el asunto del agua del Novillo, que el autor lo ve como una lucha de la tribu yaqui toda, ha venido a profundizar el divisionismo entre los yaquis, divisionismo que ha sido aprovechado tanto por el gobierno del estado como por los agricultores del valle del yaqui. He aquí ese texto de Mendoza Lambert:

“Para ti ya no habrá sol. Para ti no habrá muerte. Para ti no habrá ya dolor. Para ti no hará ya calor, ni sed, ni hambre, ni lluvia, ni aire, ni enferme­dades, ni familia…Nada podrá atemorizarte, todo ha concluido para ti, excepto una cosa: El cumplimiento del deber en el pues­to que se te designe, allí quedarás por la defensa de tu nación, de tu pueblo, de tu raza, de tus costumbres, de tu religión. Quise recordar el tradicional jura­mento Yaqui que se ha convertido en una pieza de orgullo para un buen nú­mero de sonorenses tengan o no las raíces. Este juramento lo he visto traspasar fronteras, como una forma de mostrar el carácter no sólo de una raza indíge­na sino de una sociedad. ¿Quién no presume ese sacrificado juramento? Ya sea como forma de vida o de mantener la cabeza en alto, ese juramento es la esencia del orgullo sonorense. Partiendo de ahí nos podemos dar cuenta que este grupo indígena que mucho se menosprecia ha aportado un legado de lucha, de esfuerzo, de búsque­da de justicia en nuestra sociedad. Lamentablemente la tribu Yaqui es el grupo étnico más olvidado, donde el alcoholismo, la drogadicción, el des­empleo, el analfabetismo y la violencia se han apoderado de sus paupérrimos espacios. Los Yaquis son el mejor legado his­tórico y de valor del pueblo sonorense, sumando batallas en las que se han visto inmersos, ha dado líderes socia­les de corte universal como Cajeme o Tetabiate. Pero el tiempo, las malas decisiones, la poca atención y sobre todo la falta de sensibilidad política dejaron a esta raza en el olvido, en el total abandono. ¡Y ahí siguen! los Yaquis se han conservado a pesar de sus luchas y sus miserias. Siguen siendo una raza fuerte, valiente, inteligente que no se le puede menospreciar y mucho menos ignorar. Lo que vimos y vivimos hace ape­nas unos días puede ser el despertar de una cultura de lucha de un pueblo que se siente desesperado, agredido y ofendido. Las autoridades tendrán que estar muy alertas, no se trata solamente de un bloqueo a una carretera. Ellos saben (los Yaquis) que el agua que se preten­de derivar de El Novillo se la ganaron hace mucho y la podrán dar, pero bajo sus reglas. Ojo esto puede ser el resurgimiento de esa raza que ha perdido batallas pero nunca se ha rendido. Un pueblo en pie de lucha que se encontraba tranquilo y que los están despertando. Los acuerdos, en caso de haberlos, no serán nada fáciles ni rápidos y los compromisos tendrán que darse o todo se complicará…Qué importante conocer la historia, y como bien lo señaló el investigador Claudio Dabdoub en su libro El Valle del Yaqui, donde hace la observación que esta tribu es la única que no ha mostrado miedo ante el enemigo. O qué decir de aquel pasaje del guerrero Yaqui con su traje bordado de perlas figurando venados y pájaros, quien, acercándose al capitán español, se detuvo frente a él, trazó una raya larga con uno de los extremos de su arco, luego, hincándose, la besó, después de levantarse, le dijo al castellano: “Si pisas esa raya, o la pasas, serán muertos todos ustedes”. Ese es el Yaqui que ahí sigue y que definitiva­mente pintó de nueva cuenta su raya”.