Roberta Garza: Jalársela en Facebook


Nosotros, en nuestra infinita generosidad (y no menor modestia), hemos decidido darle una pequeñísima ayuda al periódico Milenio publicando este texto de Roberta Garza titulado Jalársela por Facebook que apareció en la edición del 24 de mayo. El artículo está muy bueno y pone a las llamadas redes sociales en su lugar (sin efecto peyorativo). Sería una lástima que nadie lo leyera y por eso nos hemos tomado la libertad de publicarlo. Dice Roberta:

 “Las comunicaciones modernas han hecho más fáciles las expresiones masivas de repudio, pero las de inteligencia las seguiremos esperando.

“Han salido en hordas a las calles, a veces a costa de los gases lacrimógenos o, en los casos más extremos, de las macanas y las balas. Sus armas son los celulares y las redes sociales. Sin embargo, en el Magreb, en España o en México, las demandas de los revolucionarios cibernéticos resultan igual de dispersas, difusas y a veces francamente risibles: no hablo de protestar por no poder bajar música o películas sin pagar, o pedir la abolición de los bancos, como exigieron no pocas voces españolas en la Puerta del Sol (¿qué proponen a cambio? ¿Que una población de casi siete mil millones de humanos vuelva al trueque?), sino de clamor por la democracia en países donde sus más entusiastas revolucionarios le gritan a las mujeres que pretenden sumarse a las manifestaciones que regresen a la cocina. Como si la democracia que exigen fuera algo que se arma solo; algo donde ellos, los ciudadanos, sólo se ven teniendo derechos y no deberes.

“El asunto es que en los países árabes se han ido los dictadores, pero todos los tweets del mundo no han podido acabar con sus dictaduras: unas consolidadas luego de décadas de misoginia, de autoritarismo, de corrupción, de conformismo clientelista y de otras conductas lubricantes de injusticias y recurrentes a lo largo y ancho del espectro demográfico —eso del pueblo bueno que se lo crean sus mamacitas. Conductas, por cierto, tan prevalentes allá como acá: en México nada cambiará con la salida de García Luna —que lo merezca es otro asunto—, ni con el cumplimiento de la mayoría de las demandas de cualquiera de nuestras marchas floridas, si antes no hacemos algo por entender que sólo tenemos el sistema político, económico y social que fraguamos a diario los ciudadanos, incluyendo aquellos que marchan.

“¿Significa esto que las protestas no sirven? Al contrario; son la mejor expresión del descontento social, y bien haríamos todos, comenzando por las clases gobernantes, en estudiarlas con atención. Pero ese descontento no equivale mágicamente a la lucidez ni, mucho menos, a una visión humanista o de Estado: sí, las comunicaciones modernas han hecho cada vez más fáciles y vocales las expresiones masivas de repudio. Pero las de inteligencia —los cómos específicos para romper las estructuras imperantes que logren cambios sociales reales, no sólo catarsis grupales—, mientras no tengamos un sistema de educación pública riguroso y universal, las seguiremos esperando, dentro o fuera de las plazas. Lo demás es jalársela por Facebook.”

Pues eso dice Roberta. Y nosotros aprovechamos para informales que estamos en Facebook y en Twister con el nombre de “vicamswitch”. ¡Búsquenos!