Aristegui y el alcoholismo del presidente


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De veras que los mexicanos somos dados a enredarnos en las pendejadas más pendejas. Resulta que ahora el tema es el “alcoholismo” del presidente Felipe Calderón.  Carmen Aristegui, una periodista muy reconocida, fue despedida de MVS radio por dar entrada a la polémica y por insinuar que daba por hecho que el presidente le entra al trago con frecuencia. Lo que hizo la periodista fue decir que en la presidencia tenían que dar una explicación al respecto. El problema, y ya lo dice el dicho popular, “explicación no pedida, aceptación de culpabilidad”.

Nos sabemos si la presidencia haya pedido a la empresa que despidiera a Carmen Aristegui (lo cual sería un atentado al a libertad de expresión) o si la empresa por sí misma haya cancelado el contrato con la periodista (lo cual es lamentable, pero se trataría de un asunto meramente laboral). Lo que sí es cierto es que Carmen se hizo eco del payaso ese al que le pagamos como diputado, Fernández Noroña, que puso en la Cámara una manta alusiva al tema.

¿Tiene pruebas Noroña?, ¿Las tiene la gente de las llamadas redes sociales? Hasta donde sabemos, no. La calumnia es común entre los diputados porque se amparan en el fuero (que no para otra cosa les sirve) y los de las redes sociales se amparan en una cosa aún más cobarde: el anonimato. Pueden decir lo que quieran sin consecuencias. Una persona (¿mujer, hombre, joven, viajo?) dijo en los mensajes anónimos que “Está bien que hayan corrido a Carmen Aristegui porque los periodistas rojillos siempre son tendenciosos”. De aquí al linchamiento hay un solo paso.

Como dice Román Revueltas en Milenio, “Calderón es un hombre público en el más estricto sentido de la palabra: es decir, la práctica totalidad de sus actividades ocurre delante de terceros —colaboradores, ciudadanos, miembros de su partido, periodistas, fotógrafos, etcétera— que registran minuciosamente cada uno de sus gestos. ¿Alguien, en todos estos años, ha visto borracho al presidente de la República? ¿En alguna fotografía o en algún video ha quedado plasmado el supuesto alcoholismo de Felipe Calderón? En cuanto a los detractores que le quieren atribuir ese rasgo ¿no hubieran encontrado ya un indicio, una prueba, un hecho concreto?”.

El revuelo proviene del apasionamiento político. Como la cosa está crispada entre los que se autodenominan “legítimos” y los que ellos llaman “espurios”, pues se tratan de echar el mayor lodo posible unos a otros. El gobernador de Jalisco, Emilio González (a quien Jairo Calixto Albarrán llama Etilio Ganzález, sin pecado concebido” por su evidente afiliación derechista, mocha y trasnochada) llegó “hasta atrás” a una fiesta con el Cardenal Sandoval Iñiguez y se echó un rollo plagado de mentadas de madre. Estaba borracho. Se hizo el escándalo y pasó… Prueba evidente de que don Emilio no cuenta en la política nacional.

El periodismo, así lo entendemos aquí en el Vícam Switch es una responsabilidad y la premisa básica es que sin fuente no hay periodismo. NO podemos “disparar” (literalmente) una calumnia sin tener al menos al responsable de haberla emitido.