Que Chinguen a su Madre


Caricatura BBC

Usted no está para saberlo ni nosotros para andárselo contando, pero el domingo 30 de enero los conductores del popular programa inglés Top Gear de la BBC de Londres (Richard Hammond, Jeremy Clarkson y James May) escenificaron un diálogo sobre los mexicanos a propósito de la presentación en público de un carro deportivo hecho en México llamado Mastretta MXT. El diálogo (que seguramente nos haría reír a raudales si no fuera porque se trata de nosotros) dice así: 

May: “Chicos, ¿Alguno ha deseado alguna vez un auto mexicano?”.

Clarkson: “Sí, yo sí”.

May: “Ok, pues te tengo buenas noticias, porque existe uno y es éste y se llama tortilla  (aludiendo al Mastretta)”.

Clarkson: “No se puede llamar tortilla”.

May: “Bueno, en realidad no puedo recordar su verdadero nombre”.

Clarkson: ‘Entonces acabas de inventar el nombre tortilla”.

May: “Bueno, sí”.

Clarkson: “Lo sabía”.

May: “Lo olvidé, lo siento”.

Hammond: “¿Por qué desearías un auto mexicano? Los autos reflejan las características nacionales ¿no? Los alemanes son bien construidos y muy eficientes, los italianos extravagantes y rápidos, los mexicanos serán perezosos, inocentes, con flatulencia, obesos y recargados en una barda, viendo un cactus y cubiertos con una sábana con un hoyo que usan como abrigo”.

May: “Es interesante porque los mexicanos tampoco pueden cocinar ¿o sí?, todo parece ser vomitada con queso encima.

Hammond: “Vomitada refrita”.

May: “Sí, vomitada refrita”.

Clarkson: “¿Cuánto cuesta este auto deportivo mexicano?’.

May: “El auto mexicano deportivo refrito cuesta 33 mil libras”.

Clarkson: “No es suficiente, porque alguien tiene que pagar por el desarrollo de este auto, y traerlo. Mejor hablemos de las cosas buenas del auto.”.

May: “Bueno, pero ellos lo describen como un auto bien construido y con buena dirección”.

Hammond: ‘¡Wow, tiene dirección! Lo siento mucho, pero sólo imagínate despertar y recordar que eres mexicano”.

Clarkson: “Sería genial, porque de inmediato puedes volverte a dormir y seguir dormido todo el día, ¡oh, soy mexicano!”.

Hammond: “Eso es lo que voy a hacer todo el día”.

Clarkson: “Por eso es que no recibiremos ninguna queja por esto. Porque la embajada mexicana y el embajador van a estar sentados con su control remoto así (se reclina sobre su asiento y hace como si roncara). No se van a quejar, no pasa nada”.

            Y que Eduardo Medina Mora, el embajador mexicano en Londres, salta de su asiento (es un decir) y que sí protesta. Pide que la  BBC se disculpe por esos comentarios que el embajador llama racistas y antimexicanos.

            En realidad, todos los días hay decenas de insultos a los mexicanos en la televisión de todo el mundo, pero también nosotros nos burlamos de todo el mundo. “Hay trabajos que ni los negros quieren”, “Trabajo como negro para vivir como blanco”, “Me vieron la cara de chino”, “pinche gringo pendejo”. Incluso aquí mismo en México, el insulto a los otros es cosa cotidiana: “Pinches indios”, “guacho”, “sonorupa”, “chihuahueño”, “oaxaco”… y nadie protesta airado por eso.

            Es cierto que los tres conductores, cuyas caras de menso no pueden dar para más, estaban siendo racistas, pero el racismo no tiene el filo en quien lo ejerce, sino en quien lo sufre. Porque si alguien viene y emite un comentario racista sobre mí, pero a mi me vale madres, pues ya chingó a sus madre. Por eso, el Vícam Switch propone que no nos andemos quejando de pendejadas y que no hagamos ninguna otra cosa más que MANDARLOS A CHINGAR MUCHO A SU MADRE. ¿O que no?