Carta Abierta al Gobernador Padrés


En esta edición del Vícam Switch publicamos (P. 21) una carta abierta al Gobernador del Estado, Lic. Guillermo Padrés Elías, porque Vícam está yendo en picada hacia la descomposición social y las señales que eso ha dado no han sido recibidas por las autoridades. Replicamos aquí la carta por la importancia que el asunto tiene.

“Al Señor Gobernador del Estado

Lic. Guillermo Padrés Elías

 Vícam, como ya lo hemos denunciado, está pasando por una difícil situación: el tejido social de sus habitantes se está deshilando diariamente y esta penosa y riesgosa situación parece no importarle a nadie; las calles están convertidas en nido de ladrones y asaltantes; en pleno centro se cometen actos de violencia y latrocinios; se permite que el consumo de bebidas embriagantes en plena calle y a todas horas dando por resultado que ríos de orines corran por las calles; las riñas callejeras son asunto cotidiano para diversión de los transeúntes, lo que muestra la degradación de este núcleo humano; la plaza pública está convertida en cantina, gigante mingitorio y espacio privado otorgado al mejor postor lo que ha llevado a la apropiación privada de este espacio público; la carretera internacional es un sitio cada vez más peligroso y los transportistas de bienes y personas no se detienen aquí por miedo de ser asaltados; la droga se vende (y se consume) a la vista de todos.

Este catálogo de actos y omisiones ocurre a unos cuantos metros de la comisaría de policía, que está convertida en una Carabina de Ambrosio. Muchos testigos existen pero temen denunciarlos cuando algunos policías sirven de protección a los facinerosos; inclusive se ha dado el caso que trasladan en la patrulla oficial a los roba-tráilers a comprar tortillas. Esto parece increíble, pero una somera investigación (en serio) hará que se dé cuenta en manos de quien estamos.

La mayoría de la gente está de acuerdo en que los que deben aplicar la ley son los primeros en quebrantarla y cuando algo llegan a hacer se muestran indolentes, ineficientes y obsoletos. Hay ahora una nueva administración de la base operativa de la PEI y su titular ha manifestado se decisión de hacer cumplir la ley, pero los resultados globales que el pueblo espera aún están por verse. Denunciar actos que violan la ley ante el Ministerio Público de Bácum se convierte la mayoría de las ocasiones en humillantes y abusivos interrogatorios y actos intimidantes donde se trata al denunciante como delincuente y al delincuente como ciudadano de bien.

Tristemente hay que reconocer que Vícam se ha convertido en el lugar ideal para la delincuencia ante la casi total ausencia de autoridad. Aquí se vive en la incertidumbre, con la esperanza de que no le vayas a caer mal a los rateros o que lleguen a percibir que eres una potencial víctima.

En este tipo de situaciones límite es donde se puede ver el oficio político de los gobernantes, la imaginación para encontrar soluciones aunque la situación sea extraordinaria. Decimos esto porque la explicación de muchos funcionarios (desde el ministerio público hasta las autoridades municipales) es que “con los yaquis no se puede y es mejor no meterse” confundiendo esas autoridades la autonomía de la etnia con abuso e impunidad.

Lo invitamos a que se dé una vuelta por aquí para que pulse la situación y corrobore lo que expongo. Quizá fuera bueno que emprendiera primero una investigación en serio y a fondo porque si usted anunciara una posible visita se moverán todas las fuerzas policiales, políticas y sociales interesadas en tapar la situación para ofrecerle una cara de Vícam que no será la verdadera. Quizá yendo a los extremos, sería conveniente que una comisión no anunciada viniera a hacer la investigación, que policías honestos y encubiertos vean por sus propios ojos quiénes son los delincuentes, los vendedores de droga y los corruptos.

Como en ningún otro lado de Sonora, aquí en Vícam se ha dado la justicia por mano propia. En su momento dijimos que nadie quiera estar en la situación de matar a alguien para defender su familia y su patrimonio, pero ha sucedido. Ese hecho lamentable no alcanzó las primeras planas de ningún periódico, pero es una ominosa señal de lo que podría suceder porque la gente, aunque acobardada, está en los límites del hartazgo. 

Desde luego que la primera medida es, y no pedimos otra cosa, una aplicación estricta de la ley. Parece un despropósito pedir el imperio del estado de derecho cuando la nación se debate en medio de una guerra contra la delincuencia, contra criminales que se están matando entre ellos, una situación donde cada muerto que aparece en la calle se le atribuye al “crimen organizado” como si eso eximiera a las autoridades de ejercer sus obligaciones. Sí, parece un despropósito, pero lo tenemos que pedir porque tenemos derecho a la vida, a el trabajo edificante, a el respeto irrestricto a las pertenecías y propiedades, a la seguridad.

Sin embargo, la aplicación de la ley no es suficiente porque aquí la falta de oportunidades es tan lacerante que puede usted encontrar todas las gradaciones de la pobreza, de la miseria, todas a las enfermedades (hasta las ya desaparecidas) y toda la desesperanza.”