Desagravio a Vícam


Llegando a Vícam desde el Norte. Al fondo, el Cerro Omteme

Llegando a Vícam desde el Norte. Al fondo, el Cerro Omteme

Hace días publicamos un aviso infamante que una línea de trasporte dirige a sus choferes para que no se paren en Vícam “porque ahí roban”. Lo publicamos para evidenciar que la fama de los rateros de Vícam (esos que asaltan trailers, camiones de pasajeros, vehículos particulares y personas en la carretera) ha llegado lejos; pero lo publicamos para evidenciar, principalmente que tal estado de cosas ha prosperado con la indiferencia, quizá la anuencia o tal vez con la complicidad de las autoridades de todos los niveles. Pero como pagan justos por pecadores (el 99 por ciento de la población de Vícam son, digamos, gente normal, que vive de su trabajo o de actividades no delincuenciales) queremos desagraviar al pueblo mostrando uno de sus rostros más bellos.

Como ustedes saben, Vícam no es el pueblo más feo del mundo nada más  porque le gana Pótam. Pero como ya alguien lo ha dicho, Vícam es feo pero tiene buen lejos.

Vista desde el Omteme

Si usted es de fuera y nunca se ha detenido en Vícam, le recomendamos el siguiente itinerario. Entre a Vícam por la calle principal, deténgase a pasear a pie (camine por la calle, pase junto a la comisaría, recorra la plaza, tome algunas calles) y luego recorra el pueblo en su carro. Una vez que haya visto aquella desolación (sobre todo si hace eso como a la una o dos de la tarde) regrese a la carretera y tome rumbo a Pueblo Vícam. Ira por una angosta carretera que cruza los campos de cultivo hasta llegar a Casas Blancas (el pueblito de la María Matuz). Cuando llegue a Casas Blancas verá un canal. Tome a la izquierda a todo lo largo de ese canal y el camino lo llevará a las faldas del cerro del Omteme. Suba al cerro (en el carro ya que el camino llega hasta la cima) y cuando haya alcanzado las torres de microondas bájese del carro y camine hacia el poniente. Llegará usted a un mirador de donde se domina todo un valle tan hermoso que le parecerá increíble que allá abajo se encuentre un pueblo tan feo.

Desde ese mirador puede ver las aves que planean casi a sus pies, puede ver la alameda del río yaqui, los canales de riego, las tierras de cultivo y, al fondo, la sierra del Bacatete. Allá a lejos verá usted la carretera y sobre ella a Vícam, apacible, como si allí no ocurriera ninguna trasgresión a la ley.

 

La Edi Ochia y el valle atrás

La Edi Valenzuela Ochoa con el valle como fondo