Se murió Monsivais y con él el sarcasmo


Carlos Monsivais cuando alguna vez fue niño

Carlos Monsivais cuando alguna vez fue niño

Carlos Monsivais nació el 4 de mayo de 1936. Fue en sí mismo la definición del intelectual. Lector compulsivo, escritor prolijo y observador crítico y mordaz, Monsivais fue el cronista de la ciudad de México y un defensor de lo que en México se ha dado en llamar, con cinismo, las causas perdidas (la lucha por el respeto, la igualdad, la justicia). Carlos Monsivais desmenuzó con su pluma todas las estupideces que las élites mexicanas dicen de manera cotidiana. Su columna más famosa, por mi madre, bohemios, puso en blanco y negro las pendejadas que sin sonrojarse son capaces de decir los personajes de la política y del dinero.

Moinsivais acaba de morir, el 19 de junio de este 2010, en plena temporada mundialista del futbol, y como en Vícam no somos localistas (más bien le tiramos hacia lo cosmopolita y practicamos lo glocal) rescatamos para ustedes estas palabras que retratan la pasión futbolera en todo su esplendor.

“Nunca he visto un juego de futbol y eso me hace pertenecer a una minoría inconcebible. ¿Qué me he perdido al no ver estos juegos? Cito algunos de los muchos estímulos en los que no he participado. No saber de la exaltación patriótica que otorga cada gol de la selección nacional; no ser un experto a nivel planetario sobre las posibilidades de cada uno de los equipos de la copa; no ser desde la casa el técnico suplente de la selección nacional; no poder evocar los ídolos  de la infancia ni puntualizar la alineación de una oncena en 1965; no ser fan, incha o como se diga de un equipo desde el principio de los tiempos personales y hasta siempre. Cambiar de simpatías futboleras es negarse a nacer de nuevo; carecer del único tema de conversación que jamás cae en el vacío; recordar en los instantes del triunfo o la derrota que las lágrimas y los gritos son los mejores amigos del ser humano; no examinar con dureza el daño que es espíritu comercial y donde todas las patrias de las FIFA le hace a la ilusión deportiva; no entender el 84.3 por ciento de las alusiones en el habla coloquial; no ser capaz de hallar los vínculos entre futbol y política en el estilo de “en el futbol lo que cuenta es el marcador; en política lo que  marca es la cuenta”

Carlos Monsivais

¿Para qué sigo? Desde que me acuerdo, al excluirme de las emociones del futbol me he separado de la inmensa mayoría. ¿Qué si tengo envidia de emoción circundante? Sí, desde luego, y muchísima, pero el colmo de males lo que no se vive desde niño ya nunca más se aprende de verdad. Ya será en otra etapa de mi karma”.