La última y nos vamos: desecha Suprema Corte recurso de Sonora contra bodas gay


Padres

Pues la Tremenda Corte (como decían, con tanto humor, José Candelario Tres Patines, Rudecindo Caldeiro y Escobiña, Simplicio Bobadilla y Comejaiba y Luz María Nananina, entre otros) le ha dado palo a esos gobiernos que por razones inescrutables (que seguramente tienen que ver con su muy respetable moral privada, pero que no debía ser financiada, la moral, por los dineros públicos porque un juicio cuesta, ¿o no?) se oponen a los matrimonios entre personas del mismo sexo.

En este informativo, que se opone a los que se oponen a los derechos de todos por igual, lamentamos que los señores gobernadores de Morelos, Tlaxacala, Guanajuato, Jalisco, Baja California y, sobre todo (porque es nuestro paisano) el de Sonora, se tengan que ir a la cama por las noches trémulos por el “pecado” que, según ellos, debe estarse cometiendo en aquellos hogares donde  ahora, para perdición del mundo, hay no una señora y un señor, sino dos señores o dos señoras.

El ministro Sergio Valls Hernández, a quien no se le conoce militancia entre los movimientos que defienden minorías y causas perdidas, rechazó por improcedente la demanda que promovió el gobernador de Sonora  en contra de las recientes reformas que permiten los matrimonios entre personas del mismo sexo.
            Es más, el ministro dijo con para nosotros innecesaria contundencia: “se desecha de plano, por notoria y manifiesta improcedencia, la demanda presentada en vía de controversia constitucional por el procurador general de justicia del estado de Sonora, en representación del poder ejecutivo de dicha entidad federativa”.

Decimos innecesaria contundencia  porque esos ínclitos defensores de la moral se han metido en ese berenjenal movidos por sus santos convencimientos, cosa que mueve al respeto y a la admiración. Porque ahí anda uno diciendo  que los políticos son seres detestables cuyo único resorte es el interés personal y, cuando mucho, de su partido. Pero mire usted que estos señores gobernadores le hicieron más caso a su conciencia que a su conveniencia y que se dejan ir, como el tremendo Borras sobe un tema en el que más vale no meterse si no es para apoyarlo (lo cual es el signo ahora de lo políticamente correcto).