La cruzada del Gobierno de Sonora: bodas gays y adopción


Sandoval

Pues resulta que el Gobierno de Sonora se ha sumado a la controversia constitucional que interpusieron ante la Suprema Corte de Justicia otros cuatro estados con gobiernos emanados del PAN para que no sea reconocida la validez de los matrimonios entre personas del mismo sexo y, muchos menos, el derecho de adopción.

La controversia fue interpuesta, inicialmente, por la Procuraduría General de la República (como si no tuviera qué hacer en la tarea primordial que se les ha encomendado y que es dar seguridad a los ciudadanos) y está siendo avalada por la Iglesia Católica (el alto clero, podríamos decir).

 Cuando vemos a esos curas gordos, cachetones, rozagantes, de torva faz, cuya imagen no manda ningún mensaje de bondad, ni de confianza, ni de respeto siquiera anatemizar las bodas gays uno se queda pensando en su silencio cada vez que se ha destapado la cloaca de los abusos sexuales a niños por parte de curas en todo el mundo. En estos días, el Papa BXVI sostuvo una reunión con el alto mando de la iglesia para analizar cómo le van a hacer para detener esa plaga que es el cura abusador de niños. En los colegios católicos de Irlanda los niños fueron violados durante 30 años y ahora aquellos adultos seguramente se preguntarán si no hubiera sido mejor haber sido adoptado por una pareja gay en lugar de ir a dar a esos infernales internados. ¿Se imagina usted a un niño, indefenso, siendo violado noche tras noche por un sujeto con ropajes de santidad?

¿Si usted, por desgracia, tuviera que encargar a su hija o su hijo pequeño por una semana, se lo entregaría a Rivera Carrera, a Sandoval Íñiguez o a Onésimo Cepeda? Esa es la primera incongruencia.

La segunda, ¿si los señores y señoras del PAN luchan, como dicen, por el bien común (cosa que debe dudarse por los altos sueldos de sus diputados y senadores ante la tremenda miseria de una gran mayoría del pueblo mexicano), cómo justifican que prefieran, primero, todos los niños que Dios mande aunque los mande a pedir limosnas, a arrastrarse por las calles, a padecer hambres y maltratos?

Nos dice una persona que sabe que hay una ley estadística que dice que todas las características de las cosas se distribuyen normalmente, cuando son muchas. Esto quiere decir que si usted toma la “belleza” (que es una variable porque no todos somos igual de bonitos) unos poquitos serán extremadamente feos, otro poquitos serán extremadamente bellos y la gran mayoría estaría por allí en el medio (como feos o bellos normales). Y así todas las cosas. Pues tanto en las parejas homosexuales como entre las heterosexuales hay pocos que son de mente retorcida (golpeadores, borrachos, parranderos, jugadores, violadores) y otros poquitos que son toda bondad. La mayoría está entre tres y dos.

Como los números no mienten ¿de dónde sacan los del PAN y los de la iglesia católica que los homosexuales son gente retorcida? Dicen que Dios reprueba ese tipo de cosas. Nosotros, en este medio de comunicación, pensamos sinceramente que Dios no se mete en esas pendejadas.

¿Preferirían muchos y mochas de todos los colores que los niños abandonados se críen con la buena de Dios en lugar de ser adoptados por una pareja del mismo sexo que les dará amor, comida y educación?  ¿O mejor con padres “normales” (como ellos les llaman) aunque los maltraten? Nomás díganlo con todas sus letras. Digan si van a andar como Serrano Limón, aquel de ProVida que andaba con unos muñequitos ensangrentados enseñándolos en la televisión y que pasaba sin ver por los cruceros donde pululan los niños que han recibido “la gracia” de nacer.

En las comunidades yaquis nunca nos hemos espantado con las preferencias sexuales diversas. Existen en Vícam parejas de homosexuales desde siempre. Nomás para no mencionar a los vivos, ahí estaban Camilo y Germán que duraron más de 30 años de feliz concubinato y tenían hasta compadres entre los habitantes de la región. No recordamos que Felipe Rojo, el cura de Vícam, se haya pronunciado al respecto, ni para bien ni para mal porque no era su asunto.

Ahora que si usted está en contra imagínese la siguiente situación. Suponga que usted es un adolescente que anda sin comer, descalzo, pasando fríos, con padre alcohólicos y madre abnegada que lo maltratan todos los días. Suponga que no va a la escuela y que anda de ayudante de albañil, de cargador, de peón de campo, de lo que se puede. Ni siquiera tiene novia porque las muchachas le dicen. “asco, ni carro tienen” y de repente le llega Elton John y su señor marido (un canadiense) y le preguntan si se deja adoptar por ellos. Que si acepta lo vestirán bien, le quitaran el hambre, lo llevaran a pasear por todo el mundo y vivirá en Inglaterra, Canadá o donde usted elige. ¿Qué les diría, que sí o que no? Si dice que no, entonces usted es uno de esos que auténticamente se oponen a las adopciones por matrimonios gays.

Pues ahora el gobierno de Sonora se ha metido en ese berenjenal. Resulta que el equipo que nos gobierna no tiene nada qué hacer porque en Sonora no hay desempleo, hambre, pobreza, desesperación, una educación en la calle, delincuencia, asesinatos, inseguridad de todo tipo, baja productividad… Y como se la pasa mirando para arriba viendo en qué ocupa el tiempo, no tuvo más imaginación que decir: “Ah, ya sé. Me voy a oponer a las bodas gays y a su derecho de adopción porque estoy en contra de esa cosa antinatural.”

¡Háganos  usted el recabrón favor!