Grafiti y propuesta


El ISSSTE

El Bunker del Dr. López es atacado continuamente por los grafiteros. Desde luego que esta actividad, que atenta contra los derechos de los demás, es un delito menor en el mar de delitos (algunos de fatales consecuencias) que ocurren en Vícam.

De todas maneras queremos mencionarlo porque el lugar pierde con el grafiti esa imagen de confianza que debe proyectar a sus pacientes. Un centro de salud debe proyectar seguridad a los que allí acuden porque ya el mismo problema que lleva a la gente a la consulta deberá ser suficiente para darle para abajo al ánimo. No es lo mismo llegar a un lugar limpio, pulcro, bien pintado, que invite al confort.

Una medida apropiada sería que alguien se escondiera a vigilar el inmueble para detectar a los infractores y si los descubren ponerlos a pintar los espacios públicos como el casino, la comisaría, el auditorio y todo aquello donde se necesite una manita de pintura.

Por cierto, la pintura podría ser cargada al bolsillo de los padres de los muchachos infractores. Con vigilancia de alguien de la comisaría, esos ímpetus por arrastrar la brocha quedarán mejor servidos si se destinan a una noble labor como es el embellecimiento del pueblo. ¿No cree usted?