La casa abandonada


Hoy, con motivo del asesinato de una niña de siete años en Pueblo Yaqui, el periódico El Imparcial publicó la opinión de Adalberto Rodríguez Saiz, el presidente de una llamada Asociación de Promotores por la Cultura (APEC), acerca de las casas abandonadas. Rodríguez opina, atinadamente, que esas casas deberían ser selladas para evitar que sean nido de Cholos y malvivientes.
Aquí en Vícam tenemos el caso de la casa abandonada en el centro y que con frecuencia es el punto desde donde operan los rateros para despojar de sus pertenencias a los que pasan por ahí; además, se ha visto cómo de esa casa salen a robarle llantas a los carros estacionados en la zona.
Las autoridades están, seguramente, esperando que suceda una tragedia para salir con que nadie les dijo que la casa estaba abandonada. Porque así son. Si no pueden arreglar ese problema, mucho menos arreglaran otros como las decenas de “tiradores” de droga que envenenan a la juventud en Vícam y en todas las comunidades yaquis. La policía municipal y, sobre todo, la judicial, deberían dejar de perder el tiempo miserablemente e irse a los barrios a preguntarle a la gente quién es el narco de la esquina. Todos mundo sabe eso, menos los que se supone que deberían combatir la delincuencia.